Te falta la sal de la vida, el sueño.

MACBETH.

Pues á dormir. ¡Mi terror, nacido de la falta de costumbre, me quita el sueño! ¡Soy novicio en el crímen!

ESCENA V.

Un páramo.—Tempestad.

BRUJA 1.ª

Oh Hécate, tu semblante muestra á las claras tu enojo.

HÉCATE.

¿Y no tengo razon, impertinentes viejas? ¿Por qué, siendo yo la fuente de vuestro poder y de todos los males humanos, habeis osado, sin pedirme consejo, ni acudir á mi ciencia, tratar con Macbeth por enigmas? ¡Y todo en provecho de un ingrato, de un ambicioso, que sólo mira á su interes, y no se acuerda de vosotras! Antes que el sol se ponga, venid á los antros tartáreos; no dejeis de traer ninguna de vuestras redomas, encantos y conjuros. Ahora, á volar. Esta noche ha de cumplirse una evocacion tremenda. De la luna pende una gota de vapor que he de coger esta misma noche antes que caiga. Yo la destilaré con mi ciencia maravillosa, y evocaré génios de tal virtud que le traigan lisonjeramente engañado hasta el abismo. No temerá la muerte: confiará en su estrella: podrá más su esperanza que su buen juicio ó sus temores, y ya veis que hombre excesivamente confiado está medio perdido.

(Se oye dentro una voz.) ¡Venid, venid!