Ni borrar de sus manos las huellas de sangre de su oculto crímen. Cada dia le abandonan sus parciales, y si alguno le obedece no es por cariño. Todo el mundo conoce que la púrpura real de su grandeza oculta un cuerpo raquítico y miserable.
MENTEITH.
¿Y cómo no ha de temblar, si en el fondo de su alma se siente ya condenado?
CAITHNÉSS.
Vamos á prestar homenaje al legítimo monarca, y á ofrecer nuestra sangre para que sirva de medicina á la patria oprimida.
LÉNNOX.
Ofrezcámosla toda, ó la que baste á regar el tronco y las ramas. Vamos al bosque de Birnam.
ESCENA III.
Castillo de Dunsinania.
MACBETH, un CRIADO, SÉTON y un MÉDICO.