SUARDO.

Está bien, señor. Sea vencido quien no lidie esta noche bizarramente contra las huestes del tirano.

MACDUFF.

Hienda el clarin los aires en aullido de muerte y de venganza.

ESCENA VII.

Otra parte del campo.

MACBETH, el jóven SUARDO, MACDUFF, MALCOLM, SUARDO, ROSS y CABALLEROS.

MACBETH.

Estoy amarrado á mi corcel. No puedo huir. Me defenderé como un oso. ¿Quién puede vencerme, como no sea el que no haya nacido de madre?

EL JÓVEN SUARDO.