SUARDO.

¿Y fué herido de frente?

ROSS.

De frente.

SUARDO.

Dios le habrá recibido entre sus guerreros. ¡Ojalá que tuviera yo tantos hijos como cabellos, y que todos murieran así! Llegó su hora.

MALCOLM.

Honroso duelo merece, y yo me encargo de tributárselo.

SUARDO.

Saldó como honrado sus cuentas con la muerte. ¡Dios le haya recibido en su seno!