GOBBO.

Decidme, caballero: ¿por dónde voy bien á casa del judío?

LANZAROTE.

Es mi padre en persona; pero como es corto de vista más que un topo, no me distingue. Voy á darle una broma.

GOBBO.

Decidme, jóven, ¿dónde es la casa del judío?

LANZAROTE.

Torced primero á la derecha: luego á la izquierda: tomad la callejuela siguiente, dad la vuelta, y luego torciendo el camino, topareis la casa del judío.

GOBBO.

Á fe mia, que son buenas señas. Difícil ha de ser atinar con el camino. ¿Y sabeis si vive todavía con él un tal Lanzarote?