(Entran Capuleto, su mujer, Julieta, Teobaldo, y convidados con máscaras.)
CAPULETO.
Celebro vuestra venida. Os invitan al baile los ligeros piés de estas damas. A la danza, jóvenes. ¿Quién se resiste á tan imperiosa tentacion? Ni siquiera la que por melindre dice que tiene callos. Bien venidos seais. En otro tiempo tambien yo gustaba de enmascararme, y decir al oido de las hermosas secretos que á veces no les desagradaban. Pero el tiempo llevó consigo tales flores. Celebro vuestra venida. Comience la música. ¡Que pasen delante las muchachas! (Comienza el baile.) ¡Luz, más luz! ¡Fuera las mesas! Nada de fuego, que harto calor hace. ¡Cómo te agrada el baile, picarillo! Una silla á mi primo, que nosotros no estamos para danzas. ¿Cuándo hemos dejado la máscara?
EL PRIMO DE CAPULETO.
¡Dios mio! Hace más de 30 años.
CAPULETO.
No tanto, primo. Si fué cuando la boda de Lucencio. Por Pentecostes hará 25 años.
EL PRIMO DE CAPULETO.
Más tiempo hace, porque su hijo ha cumplido los treinta.
CAPULETO.