AMA.

El jóven Petrucio, si no me equivoco.

JULIETA.

¿Y el que va detras... aquel que no quiere bailar?

AMA.

Lo ignoro.

JULIETA.

Pues trata de saberlo. Y si es casado, el sepulcro será mi lecho de bodas.

AMA.

Es Montesco, se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe.