¡Ay de mí! ¿qué he de conoceros, señor mio? Pero decidme con verdad qué es de mi hijo, si vive ó ha muerto.
LANZAROTE.
Padre, ¿pero no me conoces?
GOBBO.
No, caballero; soy corto de vista: perdonad.
LANZAROTE.
Y aunque tuvieras buena vista, trabajo te habia de costar conocerme, que nada hay más difícil para un padre que conocer á su verdadero hijo. Pero en fin, yo os daré noticias del pobre viejo. (Se pone de rodillas.) Dame tu bendicion: siempre acaba por descubrirse la verdad.
GOBBO.
Levantaos, caballero. ¿Qué teneis que ver con mi hijo Lanzarote?
LANZAROTE.