ROMEO.
¿Qué ruido es ese?
MERCUTIO.
No es que haya encontrado yo ninguna liebre, ni es cosa de seguir la liebre, aunque como dice el cantar: «En cuaresma bien se puede comer una liebre vieja, pero tan vieja llega á podrirse, si se la guarda, que no hay quien la pueda mascar.» ¿Vas á casa de tu padre, Romeo? Allá iremos á comer.
ROMEO.
Voy con vosotros.
MERCUTIO.
Adios, hermosa vieja; hermosa, hermosa, hermosa.
(Vanse él y Benvolio.)
AMA.