¡Qué extraña cobardía! Decídanlo las estocadas. Teobaldo, espadachin, ¿quieres venir conmigo?
TEOBALDO.
¿Qué me quieres?
MERCUTIO.
Rey de los gatos, sólo quiero una de tus siete vidas, y luego aporrearte á palos las otras seis. ¿Quieres tirar de las orejas á tu espada, y sacarla de la vaina? Anda presto, porque si no, la mia te calentará tus orejas antes que la saques.
TEOBALDO.
Soy contigo.
ROMEO.
Detente, amigo Mercutio.
MERCUTIO.