BASANIO.
No olvides mis encargos, Leonardo amigo. Compra todo lo que te encargué, ponlo como te dije, y vuelve en seguida para asistir al banquete con que esta noche obsequio á mis íntimos. Adios, no tardes.
LEONARDO.
No tardaré.
(Sale Graciano.)
GRACIANO.
¿Dónde está tu amo?
LEONARDO.
Allí está patente.
GRACIANO.