(Se va Lanzarote.)
¡Pobre de mí! ¿qué crímen habré cometido? Me avergüenzo de tener tal padre, y eso que sólo soy suya por la sangre, no por la fe ni por las costumbres. Adios, Lorenzo, guárdame fidelidad, cumple lo que prometiste, y te juro que seré cristiana y amante esposa tuya.
ESCENA IV.
Una calle de Venecia.
GRACIANO, LORENZO, SALARINO y SALANIO.
LORENZO.
Dejaremos el banquete sin ser notados: nos disfrazaremos en mi casa, volveremos dentro de una hora.
GRACIANO.
Mal lo hemos arreglado.
SALARINO.