RODRIGO.

Algo he leido.

BRABANCIO.

Despertad á mi hermano. ¡Ojalá que la hubiera yo casado con vos! Corred en persecucion suya, unos por un lado, otros por otro. ¿Dónde podríamos encontrarla á ella y al moro?

RODRIGO.

Yo los encontraré fácilmente, si me dais gente de brios que me acompañe.

BRABANCIO.

Id delante. Llamaremos á todas las puertas, y si álguien se resiste, autoridad tengo para hacer abrir. Armas, y llamad á la ronda. Sígueme, Rodrigo: yo premiaré tu buen celo.

(Se van.)

ESCENA II.