General, el Dux me envia á que os salude, y desea veros en seguida.
OTELO.
Pues ¿qué sucede?
CASIO.
Deben de ser noticias de Chipre. Es urgente el peligro. Esta noche han llegado uno tras otro, doce mensajeros de las galeras, y el Dux y muchos consejeros están secretamente reunidos, á pesar de ser tan avanzada la hora. Os llaman con mucha prisa: no os han encontrado en vuestra posada, y á mí me han enviado más de una vez en busca vuestra.
OTELO.
Y gracias á Dios que me encontrasteis. Voy á dar un recado en mi casa, y vuelvo inmediatamente.
(Se va.)
CASIO.
¿Cómo aquí, alférez Yago?