BRABANCIO.

Moro, guárdala bien, porque engañó á su padre, y puede engañarte á tí.

(Vanse todos menos Otelo, Yago y Desdémona.)

OTELO.

¡Con mi vida respondo de su fidelidad! Yago, te confio á Desdémona: tu mujer puede acompañarla. Llévala pronto á Chipre. Ven, hermosa mia: sólo una hora nos queda para coloquios de amor. El tiempo urge, y es preciso conformarse al tiempo.

(Vanse Desdémona y Otelo.)

RODRIGO.

Yago.

YAGO.

¿Qué dices, noble caballero?