DESDÉMONA.
¡Pero si nunca habla!
YAGO.
A veces más de lo justo, sobre todo cuando tengo sueño. Sin duda, delante de vos se reporta, y riñe sólo con el pensamiento.
EMILIA.
¿Y puedes quejarte de mí?
YAGO.
Eres tan buena como las demas mujeres. Sonajas en el estrado, gatas en la cocina, santas cuando ofendeis, demonios cuando estais agraviadas, perezosas en todo menos en la cama.
EMILIA.
¡Deslenguado!