CASIO.
Viene por allí.
(Sale Otelo.)
OTELO.
¡Mi hermosa guerrera!
DESDÉMONA.
¡Otelo!
OTELO.
Tan grande es mi alegría como mi admiracion de verte aquí antes de lo que esperaba. Si la tempestad ha de producir luego esta calma, soplen en hora buena los vendavales, levántense las olas y alcen las naves hasta tocar las estrellas, ó las sepulten luego en los abismos del infierno. ¡Qué grande seria mi dicha en morir ahora! ¡Tan rico estoy de felicidad, que dudo que mi suerte me reserve un dia tan feliz como éste!
DESDÉMONA.