(Vase.)
GRACIANO.
¡Á fe mia que es gentil, y no judía!
LORENZO.
¡Maldito sea yo si no la amo! Porque mucho me equivoco, ó es discreta, y ademas es bella, que en esto no me engañan los ojos, y es fiel y me ha dado mil pruebas de constancia. La amaré eternamente por hermosa, discreta y fiel.
(Sale Jéssica.)
Al fin viniste. En marcha, compañeros. Ya nos esperan nuestros amigos.
(Vanse todos menos Graciano.)
(Sale Antonio.)
ANTONIO.
¿Quién?