No basta eso para convencer á un celoso. Los celos nunca son razonados. Son celos porque lo son: mónstruo que se devora á sí mismo.
DESDÉMONA.
Quiera Dios que nunca tal mónstruo se apodere del alma de Otelo.
EMILIA.
Así sea, señora mia.
DESDÉMONA.
Yo le buscaré. No te alejes mucho, amigo Casio. Y si él se presenta propicio, redoblaré mis instancias, hasta conseguir lo que deseas.
CASIO.
Humildemente os lo agradezco, reina.
(Vanse Emilia y Desdémona.)
(Sale Blanca.)