El general tiene un delirio convulsivo, lo mismo que ayer.
CASIO.
Frótale las sienes.
YAGO.
No: es mejor dejar que la naturaleza obre y el delirio pase, porque si no, empezará á echar espumarajos por la boca, y caerá en un arrebato de locura. Ya empieza á moverse. Retírate un poco. Pronto volverá de su accidente. Despues que se vaya, te diré una cosa muy importante.
(Se va Casio.)
General, ¿os duele aún la cabeza?
OTELO.
¿Te estás burlando de mí?
YAGO.