PÓRCIA.

Silencio. ¡Por Dios! tanto me lo encareces, que recelo si acabarás por decirme que es pariente tuyo. Vamos, Nerissa: quiero ver á tan gallardo mensajero.

NERISSA.

Su señor es Basanio, ó mucho me equivoco.


ACTO III.


ESCENA PRIMERA.