Al asunto, al asunto.
SALANIO.
¿Al asunto dices? Pues el asunto es que ha perdido un barco.
SALARINO.
¡Quiera Dios que no sea más que uno!
SALANIO.
¡Ojalá! No sea que eche á perder el demonio mis oraciones, porque aquí viene en forma de judío.
(Sale Sylock.)
¿Cómo estás, Sylock? ¿Qué novedades cuentan los mercaderes?
SYLOCK.