¡Fruto natural de la vida que él traia! Véte, Emilia, y pregunta á Casio dónde cenó esta noche. (A Blanca.) ¿Por qué temblais, señora?

BLANCA.

En mi casa cenó, pero no tiemblo por eso.

YAGO.

¿Con que en tu casa? Pues ven conmigo.

EMILIA.

¡Mala mujer, ramera!

BLANCA.

Soy tan honrada como vos. No me insulteis.

EMILIA.