BASANIO.
Hay un recelo, que me presenta como imposible mi felicidad. Antes harán alianza el fuego y el hielo, que mi amor y la traicion.
PÓRCIA.
Me temo que esteis hablando desde el tormento, donde el hombre, bien contra su voluntad, confiesa lo cierto.
BASANIO.
Pórcia, mi vida consiste en vos. Dádmela, y os diré toda la verdad.
PÓRCIA.
Decídmela y vivireis.
BASANIO.
Mejor hubierais dicho: «decídmela y amad», y con esto seria inútil mi confesion, ya que mi único crímen es amar, delicioso tormento en que sólo el verdugo puede salvar al reo. Vamos á las cajas, y que la suerte nos favorezca.