Es el perro más abominable de los que deshonran el género humano.
ANTONIO.
Déjale. Nada de ruegos inútiles. Quiere mi vida y no atino por qué. Más de una vez he salvado de sus garras á muchos infelices que acudieron á mí, y por eso me aborrece.
SALANIO.
No creo que el Dux consienta jamas en que se cumpla semejante contrato.
ANTONIO.
El Dux tiene que cumplir la ley, porque el crédito de la República perderia mucho si no se respetasen los derechos del extranjero. Toda la riqueza, prosperidad y esplendor de esta ciudad depende de su comercio con los extranjeros. Ea, vamos. Tan agobiado estoy de pesadumbres, que dudo mucho que mañana tenga una libra de carne en mi cuerpo, con que hartar la sed de sangre de ese bárbaro. Adios, buen carcelero. ¡Quiera Dios que Basanio vuelva á verme y pague su deuda! Entonces moriré tranquilo.
ESCENA IV.
Quinta de Pórcia en Belmonte.
PÓRCIA, NERISSA, LORENZO, JÉSSICA y BALTASAR.