Rosalinda.—Te suplico que, guardando los fueros de la honradez, compres tú la casa, los pastos y rebaños. Te daremos con que pagarlos.
Celia.—Y aumentaremos tu salario. Gústame el sitio, y de buena gana pasaría en él mi tiempo.
Corino.—Que todo está para vender, es seguro. Venid conmigo, y si os agradan los informes sobre el suelo, las ganancias y este género de vida, seré vuestro fiel labrador, y lo compraré todo con vuestro oro sin perder momento.
(Salen.)
ESCENA V.
Entran AMIENS, SANTIAGO y otros.
Canto.
Amiens. Quien bajo el árbol frondoso
desee yacer conmigo,
y ajustar su alegre canto
del ave á los dulces trinos,
que venga hacia aquí, que venga,
donde no hay más enemigo
que el invierno y la tormenta,
las tempestades y el frío.
Jaques.—Continuad, continuad, os lo suplico.
Amiens.—Os entristecería, monsieur Jaques.