La escena pasa en Éfeso.

ACTO I.

ESCENA I.

Sala en el palacio del duque.

El DUQUE DE ÉFESO, ÆGEÓN, un ALCAIDE, oficiales y otras gentes del séquito del duque.

ÆGEÓN.

ontinuad, Solino; procurad mi pérdida; y con la sentencia de muerte, terminad mis desgracias y mi vida.

El duque.—Mercader de Siracusa, cesa de defender tu causa; yo no soy bastante parcial para infringir nuestras leyes.—La enemistad y la discordia, recientemente excitadas por el ultraje bárbaro que vuestro duque ha hecho á estos mercaderes, honrados compatriotas nuestros, quienes, por falta de oro para rescatar sus vidas, han sellado con su sangre sus rigurosos decretos, excluyen toda piedad de nuestra amenazante actitud; pues desde las querellas intestinas y mortales levantadas entre tus sediciosos compatriotas y los nuestros, se ha sancionado en consejos solemnes, tanto por nosotros como por los siracusanos, no permitir tráfico alguno á las ciudades enemigas nuestras. Además, si un natural de Éfeso es visto en los mercados y ferias de Siracusa, ó si un natural de Siracusa viene á la bahía de Efeso, muere, y sus mercaderías son confiscadas á disposición del duque, á menos que levante una cantidad de mil marcos para cumplir la pena y servirle de rescate. Tus géneros, vendidos al más alto precio, no pueden subir á cien marcos; por consiguiente la ley te condena á morir.