Casio.—Sí, á cada uno de ellos. Y no hay uno solo entre todos que no os honre y venere; y cada cual desearía que tuviéseis de vos mismo la opinión que de vos tiene todo romano noble. Este es Trebonio.
Bruto.—Bien venido.
Casio.—Este, Decio Bruto.
Bruto.—Bien venido también.
Casio.—Este es Casca; éste, Cinna; y éste, Metelio Cimber.
Los conjurados, en el huerto de Bruto.
Bruto.—Bien venidos son todos. ¿Qué vigilantes cuidados ahuyentan el reposo de vuestra noche?
Casio.—¿Permitís una palabra? (Cuchichean.)