Pocofondo.—No; comprendedme, comprendedme, amable primo mío. Lo que hago es por seros grato, primo. ¿Podéis amar á la doncella?
Slender.—La tomaré por esposa á petición vuestra, señor. Si no hay mucho amor al principio, con el favor del cielo podrá disminuir cuando nos conozcamos mejor después de casados y que haya habido ocasión de conocerse el uno al otro. Espero que con la familiaridad crecerá el menosprecio; pero si decís «casaos con ella,» con ella me caso. Á eso estoy disuelto disolutamente.
Evans.—Muy juiciosa respuesta; salvo la falta en las palabras «disuelto disolutamente,» que quisieron significar «resuelto absolutamente.» Pero su sentido era bueno.
Pocofondo.—Sí, creo que fué buena la intención de mi primo.
Slender.—Y si no, que me ahorquen.
(Vuelve á entrar Ana Page.)
Pocofondo.—He aquí á la hermosa señorita Ana. Querría por vos volver á la juventud, señorita Ana.
Ana.—La comida está en la mesa. Mi padre desea el honor de vuestra compañía.
Pocofondo.—Estoy á sus órdenes, bella señorita Ana.
Evans.—La voluntad de Dios sea bendecida! No faltaré al benedícite. (Salen Pocofondo y sir Hugh Evans.)