Fenton.—(Desde adentro.) Hola! ¿Hay alguien en la casa?

Aprisa.—¿Quién está ahí? Acercaos, os ruego.

(Entra Fenton.)

Fenton.—¿Qué tal, buena mujer? ¿Te sientes bien?

Aprisa.—Lo mejor que su señoría puede desearme.

Fenton.—¿Qué nuevas? ¿Cómo está la bella señorita Ana Page?

Aprisa.—Y por cierto, señor, que es bella y gentil y honrada; y, lo diré de paso, buena amiga vuestra, gracias sean dadas al cielo.

Fenton.—¿Te parece que haré cosa de provecho? ¿No perderé mi tiempo en cortejarla?

Aprisa.—En verdad, señor, que todo depende de la voluntad del que está arriba; pero puedo jurar sobre un libro, que os ama. ¿No tiene vuestra señoría un pequeño lunar encima del ojo?

Fenton.—Ciertamente que sí. ¿Y bien?