Posadero.—Les daré mis caballos, pero haré que me los paguen á buen precio. Yo les exprimiré el jugo. Han tenido mis casas á su disposición una semana, he tenido que despedir á los demás huéspedes. Es necesario hacerles pagar bien: exprimirles el jugo.

(Salen.)

ESCENA IV.

Cuarto en casa de Ford.

Entran PAGE, FORD, la señora PAGE, la señora FORD y sir HUGH EVANS.

Evans.—Es uno de los más discretos procederes de mujer que jamás he visto.

Page.—¿Y envió estas cartas á cada una de vosotras dos á un mismo tiempo?

Sra. Page.—Con quince minutos de diferencia.

Ford.—Perdóname, esposa mía. En adelante harás lo que quieras; y más bien sospecharé al sol de frío, que á ti de frivolidad. Tu honor es ahora, para este antiguo hereje, una verdadera y firme fe.

Page.—Está bien: está bien: basta. No seáis ahora tan extremado en la sumisión como lo fuísteis en la ofensa. Sigamos adelante con nuestro plan, y que nuestras esposas, una vez más para darnos una diversión pública, dén cita á ese viejo obeso, á fin de que nosotros le sorprendamos y le presentemos á la pública vergüenza.