Sra. Ford.—Y que las supuestas hadas sigan punzándolo bien y quemándolo con sus bujías, hasta que haya confesado la verdad.
Sra. Page.—Y una vez confesada, nos presentaremos nosotras, quitaremos los cuernos al espíritu, y le llevaremos en medio de nuestras burlas hasta su casa en Windsor.
Ford.—Será menester aleccionar bien á los niños para esto; ó de no, jamás podrán hacerlo como se debe.
Evans.—Yo enseñaré á los chicos el modo cómo han de conducirse; y yo mismo me disfrazaré de mono para quemar con mi bujía al caballero.
Ford.—Eso será excelente. Yo iré á comprar los disfraces.
Sra. Page.—Mi Ana será la reina de todas las hadas, elegantemente vestida de blanco.
Page.—Yo le compraré esa seda. (Aparte.) Y al mismo tiempo, se la llevará Slender á Eton para que se casen allí. Ea! Envía sin demora el mensaje á Falstaff.
Ford.—Yo volveré á verle bajo el nombre de Brook y me descubrirá todo su propósito. Es seguro que vendrá.
Sra. Page.—No os cuidéis de ello. Id y procuradnos las cosas que necesitan nuestras hadas.
Evans.—Ocupémonos de ello desde luégo. Son placeres admirables, y muy honestas bellaquerías.