Artemidoro.—No tardéis, César. Leed al instante.

César.—¡Qué! ¿Está loco este mozo?

Publio.—¡Apártate, malandrín!

Casio.—¡Qué! ¿Instáis vuestras peticiones en la calle? Venid al Capitolio. (César entra al Capitolio. Los demás le siguen. Los senadores se ponen en pié.)

Popilio.—Deseo que vuestra empresa hoy prospere.

Casio.—¿Qué empresa, Popilio?

Popilio.—Que os vaya bien. (Avanza hacia César.)

Bruto.—¿Qué dijo Popilio Lena?

Casio.—Dijo que deseaba que nuestra empresa hoy prosperase. Temo que haya sido descubierto nuestro intento.