Sra. Ford.—¿Adónde está ahora Ana con su cortejo de hadas? ¿Y el diablo galo Hugh?
Sra. Page.—Están todos en una zanja cerca del roble de Herne, con las luces escondidas, y en el momento en que Falstaff se encuentre con nosotras, las harán brillar todas á un tiempo en la oscuridad de la noche.
Sra. Ford.—Eso no podrá menos que dejarle azorado.
Sra. Page.—Si no se azora, sufrirá la burla. Y si se azora, la sufrirá de todos modos.
Sra. Ford.—Se la jugaremos buena.
Sra. Page.—No hay pecado en burlarse de tales libertinos y de su corrupción.
Sra. Ford.—Se acerca la hora. Vamos al roble, al roble!
ESCENA IV.
Parque de Windsor.