Antonio.—Y ahora, siga adelante la obra.—Ya estás en marcha ¡oh revuelta! Toma el camino que quieras.—¿Qué hay ahora, mozo? (Entra un criado.)

Criado.—Señor. Octavio ha llegado ya á Roma.

Antonio.—¿Y en dónde está?

Criado.—Él y Lépido están en casa de César.

Antonio.—Y allí voy inmediatamente á visitarlo. Viene como traído al intento. La fortuna está alegre, y en su buen humor nos dará no importa qué.

Criado.—Les oí decir que Bruto y Casio escapan como locos furiosos fuera de las puertas de Roma.

Antonio.—Es probable que tuviesen alguna noticia del pueblo y de cómo yo lo había movido.—Condúceme donde Octavio.

ESCENA III.

La misma.—Una calle.

Entra CINNA, el poeta.