Varro.—¿Mi señor?

Claudio.—¿Mi señor?

Bruto.—¿Por qué habéis gritado, señores, en vuestro sueño?

Varro y Claudio.—¿Hemos gritado, señor?

Bruto.—Sí. ¿Visteis alguna cosa?

Varro.—No, mi señor, nada he visto.

Claudio.—Ni yo, mi señor.

Bruto.—Id y saludad por mí á mi hermano Casio. Decidle que ponga en movimiento sus fuerzas con anticipación, y nosotros seguiremos.

Varro y Claudio.—Se hará así, mi señor. (Salen.)