Antonio.—Octavio, haced avanzar vuestras fuerzas sin precipitación sobre la izquierda del terreno llano.

Octavio.—Yo iré á la derecha: conservad vos la izquierda.

Antonio.—¿Por qué me contrariáis en este trance?

Octavio.—No os contrarío; pero haré como he dicho. (Marcha.—Tambor. Entran Bruto, Casio y su ejército. Lucilio, Messala y otros.)

Bruto.—Hacen alto, y quieren parlamentar.

Casio.—Manteneos firmes, Ticinio. Nosotros tenemos que ir y hablar.

Octavio.—Marco Antonio, ¿daremos la señal de la batalla?

Antonio.—No, César. Responderemos á su ataque. Avanzad. Los generales querrían decir algo.

Octavio.—No os mováis hasta que se dé la señal.

Bruto.—Antes las palabras que los golpes. ¿No es así, compatriotas?