Hamlet.—Muy bruto fué el que cometió en el Capitolio tan capital delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos?
Ricardo.—Sí, señor, y esperan sólo vuestras órdenes.
Gertrudis.—Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte á mi lado.
(Gertrudis y Claudio se sientan junto á la puerta por donde han de salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros. Hamlet se sienta en el suelo á los pies de Ofelia).
Hamlet.—No, señora; aquí hay un imán de más atracción para mí.
Polonio.—¡Ah! ¡ah! ¿habéis notado eso?
Hamlet.—¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla?
Ofelia.—No, señor.
Hamlet.—Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla.
Ofelia.—Sí, señor.