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Romances de D. Pedro 1.º de Portugal y Dona Inez de Castro.—I
(De Gabriel Lobo Laso de la Vega)
El valeroso Don Pedro,
Gran principe lusitano,
Hijo del Rey Don Alonso,
Sucesor en sus estados,
De una doncella en Galicia,
Dicha Doña Inez de Castro
Y Valladares, fue preso
De su hermosura forzado,
Cuya recta descendencia
Fue del tronco claro y alto
De los antiguos de Lémos
Que resplandecen hoy tanto,
Hija bastarda que fué
De Pedro Hernandez de Castro,
Un valiente caballero
Del Principe primo hermano.
Digo pues que como fuese
Este Principe casado
Dió grandes muestras de estar
D'esta Doña Inez prendado,
A quien con sola la vista
Iba su mal declarando,
No gozando aun toda veces
D'esto, que a nadie es negado.
Que de amor cualquier afecto
Ofende a un intento casto.
Hizo muchas diligencias
De hablarla, y todas en vano,
Que la bella Doña Inez{[175]}
Da a su pretension de mano,
Viendo que el mejor suceso
Tiene de ser en su daño;
Mas como és vispera el bien
Del acaecimiento malo,
Sucedio pués que murió
La Princeza en esto estado.
Hallóse Don Pedro libre,
Ya su mal medio buscando,
Se caso con Doña Inez
En Berganza con recato;
En la cual tuvo trez hijos,
De que fue el Rey avisado,
A quien peso por extremo;
Y de trez malos vasallos
Fué inducido con instancia
A hacer un hecho villano,
Que prosiguiendo adelanto
Se dirá el suceso infausto.
Romancero y tragedias, etc.
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Don Pedro 1.º de Portugal y Dona Inez de Castro.—II
(De Gabriel Lobo Laso de la Vega)
Contento con Doña Inez
Está Don Pedro en Coimbra:
No en tanto el futuro cetro
Como el poseerla estima,
Y le paga Doña Inez
Con esta voluntad misma;
Y como en el buen estado
La constancia está abscondida,
Ofreciosele a Don Pedro
Una ausencia hacer precisa,
Cosa que el que bien amare
Sabra bien cuanto lastima.{[176]}
Sabiendo el Rey Don Alonso
De su hijo la partida,
Con lo trez crueles vasallos
Que al mal, mal le persuadian
Do está Doña Inez de Castro
Con gran secreto camina,
Confuso atemorisado
Porque los trez le decian
Que seria el casamiento
Del reino total ruina,
Y que el morir Doña Inez
Era lo que convenia,
Hirosele duro al Rey
Su inocente culpa vista
De que los trez indignados,
Con suprema justicia
Que eran del reyno, tomaron
Sobre si aquesta malicia,
Finalmente, Doña Ines
Rindió a sus dagas la vida
Cuya lastimosa muerte
Por el Principe sabida
Mueve guerra contra el padre,
El cual morio en pocos dias
De pesadumbre, y los trez
Se huyeron para Castilla.
Coronose el Portuguez,
Segun su fuero en Coimbra,
Coronando juntamente
Por reina e mujer legitima
Los huesos de Doña Ines,
Que desenterrar hacia,
Funestas bodas y exequias
Celebrando un mismo dia;
Y de los trez, dós cogiendo
Hizo d'ellos cruel justicia.