Señora, vós me matastes,
Que yo a el no lo temia.’
Sus lagrimas consolaba
Flérida qu’esto oia,
Y fueron-se á las galeras,
Que Don Duardos habia:
Cincuenta eran por todas,
Todas van en compañia.
Al son de sus dulces remos
La infanta se adormecia
Señora, vós me matastes,
Que yo a el no lo temia.’
Sus lagrimas consolaba
Flérida qu’esto oia,
Y fueron-se á las galeras,
Que Don Duardos habia:
Cincuenta eran por todas,
Todas van en compañia.
Al son de sus dulces remos
La infanta se adormecia