Que llamais á mi postigo?

—Gerineldo soy, señora,

Vuestro tan querido amigo.—

Tomárala por la mano

En un lecho la ha metido,

Y besando y abrazando

Gerineldo se ha dormido.

Recordado habia el rey

De un sueño despavorido;

Tres veces lo habia llamado,