El buen rey enfurecido,

Salta las tapias lijera

En pos de su amor querido.

Huyendo se va á Tartaria

Con su amante y fiel amigo,

Que en un brioso caballo

La atendia en el egido.

Alli, ántes de casarse,

Recibe Enilda el bautismo,

Y las joias que lleva