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DESCRIPCION GEOGRAFICA
DE UN
NUEVO CAMINO
DE LA
GRAN CORDILLERA,
PARA
FACILITAR LAS COMUNICACIONES
DE
BUENOS-AIRES CON CHILE;
POR
J. SOURRYERE DE SOUILLAC,
MAESTRO DE MATEMATICAS DE LA ACADEMIA DE ARQUITECTURA NAVAL DEL DEPARTAMENTO DEL FERROL, EN EL REINO DE GALICIA, PRIMER ASTRONOMO DE LA TERCERA COMISION DEMARCADORA DE LIMITES, E INGENIERO COMISIONADO POR EL GOBIERNO DE BUENOS-AIRES PARA ESTE RECONOCIMIENTO.
Primera Edicion.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO.
1837.
- [DISCURSO PRELIMINAR AL DIARIO DE SOURRYÈRE DE SOUILLAC]
- [OFICIO DEL VIREY DE BUENOS AIRES A SOURRYÈRE DE SOUILLAC]
- [DIARIO DEL VIAJE DE SAN AGUSTIN DE TALCA AL FUERTE DE SAN RAFAEL]
- [OFICIO AL VIREY DE BUENOS AIRES SOBRE DICHO VIAJE]
- [CONTINUACION DEL DIARIO, DESDE EL FUERTE DE SAN RAFAEL HASTA LA VILLA DE LUJAN]
- [NOTAS DEL PROYECTO PARA HACER NAVEGABLE EL RIO CLARO, DESDE LA CIUDAD DE SAN AGUSTIN DE TALCA HASTA EL PUERTO DE LA NUEVA BILBAO]
- [ITINERARIO DEL CAMINO DESDE LA CIUDAD DE SAN AGUSTIN DE TALCA HASTA LA VILLA Y PUERTO DE LA NUEVA BILBAO]
- [RELACION DE UN NUEVO PASO POR EL BOQUETE DEL RIO ATUEL]
- [ITINERARIO DESDE LA CIUDAD DE SAN AGUSTIN DE TALCA, A LA DE SANTIAGO DE CHILE Y A VALPARAISO]
- [ITINERARIO DESDE LA CIUDAD DE SAN AGUSTIN DE TALCA, HASTA LA CONCEPCION DE PENCO]
- [DESCRIPCION DE LA PROVINCIA DE MAULE]
- [DESCRIPCION GEOGRÁFICA DE LOS CAMPOS DE SAN AGUSTIN DE TALCA]
- [ITINERARIO DESDE LA ESTANCIA DEL FRUTILLAR HASTA EL PUERTO DE LA NUEVA BILBAO]
- [OFICIO AL VIREY]
- [DESCUBRIMIENTO DEL GRAN RIO DIAMANTE]
- [ÍNDICE]
[DISCURSO PRELIMINAR
AL DIARIO DE
SOURRYÈRE DE SOUILLAC.]
Cuando D. Pedro de Valdivia echó los cimientos de la ciudad, destinada á ser cabeza del nuevo reino de Chile, le señaló cien leguas al este de su asiento, sin pararse en el obstáculo que le oponian los Andes; y este singular pensamiento, de reunir bajo la misma autoridad dos provincias divididas por la naturaleza, fué realizado por D. Garcia Hurtado de Mendoza, que encargó á Pedro del Castillo de fundar San Juan y Mendoza en los terrenos de los Coyunchos[1], sobre la raya oriental de la jurisdiccion de Santiago.
La segunda de aquellas ciudades, en mas inmediato contacto con los indios, nunca pudo adelantar en poblacion, á pesar de su suelo feraz, y de un clima benigno. Estrechada por las ciénagas al norte, debia haberse extendido hácia el sur, donde estaban sus mejores campos; pero todos ellos invadidos por los salvages, cuya proximidad amagaba la única comunicacion que las provincias Argentinas mantenian con las Chilenas, por uno de los puntos mas escabrosos de la gran Cordillera: — no porque faltasen otros, sino por la indolencia del gobierno español en hacer explorar los pasos de los Andes; como sucedió con el que forma el asunto del presente diario, que quedó ignorado hasta el año de 1803, y á cuyo descubridor se le dejó morir en la miseria.
La misma suerte cupo á D. José Sourryère de Souillac, encargado de examinarlo. Calculando desde luego todas las ventajas que podrian sacarse de este descubrimiento, extendió sus observaciones hasta las costas del Pacífico, y demostró la posibilidad de abrir un canal navegable desde San Agustin de Talca[2] hasta la boca del Maule, por medio del Rio Claro y del Lontué: por este arbitrio, y por las comunicaciones existentes, ó posibles, con Concepcion, Santiago y Valparaiso, convertia en un foco principal de comercio á uno de los puntos mas retirados del reino de Chile. En estas investigaciones procedió con una nimiedad escrupulosa: no se contentó con representar los rasgos mas prominentes del terreno, sino que indicó sus mas pequeños accidentes, sin apercibirse que esta superabundancia de detalles perjudicaba á la claridad de su narracion; resultando lo que dice Voltaire de los maestros de baile, que echan á perder sus cortesias por el demasiado cuidado que ponen en hacerlas. Pudo haber atenuado este defecto, ilustrando este informe con un mapa; pero, ó no lo hizo, ó se extravió su trabajo, habiendo salido infructuosas todas las diligencias que hemos practicado para descubrirlo. Sin embargo, entre tantos pormenores de ningun uso por ahora, por el atraso en que está la topografia de estas provincias, hay algunos que pueden contribuir á perfeccionarla. En ninguna obra impresa ó inedita, se hallan calculadas con mas precision las distancias como en estos itinerarios de Souillac; y cuando algun génio benéfico abra las puertas de los Andes, como Napoleon allanó las huellas de los Alpes, entonces se valorará todo el mérito de estas apuntaciones.
Talvez se hubiera realizado el proyecto de hacer transitable el camino de las Damas[3], si este descubrimiento no se hubiese retardado hasta el último período, y el mas borrascoso, del gobierno peninsular. Nadie mejor que el virey Sobremonte podia apreciar su importancia, por haberse hallado al frente de la provincia de Mendoza cuando se trató con mas fervor de mejorar sus tránsitos. Un tal Serra-Canals, que se titulaba "Superintendente de las obras del Rey y del público en la provincia de Cuyo," se habia comprometido á construir un magnífico puente sobre el Desaguadero, y á aumentar el caudal de sus aguas, sea derivándolas del Tunuyan, sea encajonando las de las Lagunas de Guanacache, hasta agotar algunas de ellas. Planos tan atrevidos acobardaron al Cabildo de Mendoza, que enredó en pleitos y reclamaciones al autor de estos proyectos. Existen quince cuerpos de autos sobre la materia, que son un comprobante mas de los obstáculos que opone la ignorancia á todo pensamiento noble y provechoso[4].
Ni es este el único ejemplo del indiferentismo de aquel tiempo: otro no menos notable ministra la historia de la misma provincia. — Cerca de 1764 D. Francisco Javier de Olivares, vecino de Mendoza, informó á D. Ventura de Santelices, Superintendente de la Mita de Potosí, sobre la riqueza del mineral de Uspallata[5]. El Presidente de Chile, de quien dependian entonces las provincias de Cuyo, dictó varias providencias, y hasta destinó fondos para el rescate de los metales. Su explotacion era fácil; lo único que les faltaba eran trabajadores, que se les proporcionaron provisoriamente con negros y delincuentes. El Rey aprobó estas medidas en sus cédulas de 12 de Marzo de 1763, y 7 de Setiembre de 1768, y cuando ya no quedaban mas obstáculos que vencer, la fuerza de inercia que gravitaba sobre todos los actos de la administracion colonial, disipó tan bellas esperanzas, é hizo perder hasta el recuerdo de las minas de Uspallata.
Desatendidos los medios de prosperidad, no se pensaba tampoco en los de conservacion. Los clamores de los habitantes de Mendoza, y las representaciones de sus delegados, no bastaron á preservarlos de las incursiones de los indios: librados á la única resistencia que podia oponerles el Fuerte de San Carlos, cuya guarnicion se componia de cincuenta blandengues, vivian en continuas zozobras, y tenian á veces que atrincherarse en sus propios hogares.
Tal era el estado de las provincias fronterizas de Cuyo, cuando los Gobiernos de Buenos Aires y Chile recibieron informes de la existencia de caminos mas fáciles al sur de Mendoza. Mas diligentes de lo que se habian mostrado hasta entonces, encargaron su exploracion á los que los habian manifestado; y mientras que D. Justo Molina bajaba por los valles de Alicó[6] y Antuco[7], y D. José Barros, por los de Anchoa[8] y Achihuenú, D. Santiago Cerro y Zamudio se dirigia á la ciudad de Talca por el boquete de Atuel. Con estos preliminares se dispuso un reconocimiento mas formal de este último paso, y la eleccion recayó en un extrangero, que habia servido con distincion en la última demarcacion de límites. Las circunstancias no podian ser mas á propósito: los Pehuenches, naturalmente belicosos é indómitos, vivian en tregua con sus vecinos, y hasta se brindaron á escoltar á los comisionados. Uno de sus caciques indicó al autor del presente diario otro punto mas abordable, y le trató con mas comedimiento que el Comandante de la expedición. Coartado en sus observaciones, el que debia desempeñar el principal papel en este reconocimiento, tuvo que someterse al capricho de un oficial ignorante. Por poco no se desbandaron los indios, á quienes este gefe exigia auxilios gratuitos que no estaban obligados á prestarle. En una de estas riñas, cuyo desenlace podia comprometer el buen éxito de la empresa, se ofreció Souillac á permanecer en cautiverio para evitar un rompimiento. Se serenaron los ánimos, pero no dejaron de vengarse los caciques, que desde entonces ocultaron á los Españoles los conocimientos que solo ellos podian darles. Sin embargo logró Souillac hacer algunas observaciones importantes: reconoció, por ejemplo, que el cerro que Zamudio nombró del Diamante, situado en la entrada del boquete del Atuel, pertenece á la cadena principal de los Andes, y que no debe confundirse con otro aislado en las pampas, al que Souillac llamó Cerrito del Diamante. Observó que el Cerro Nevado, que se presenta á la distancia como una sola masa, está rodeado de una cadena de pequeños cerros, que arrancan desde el Fuerte de San Carlos, y se extienden hasta cuatro leguas mas al E del mismo cerro. Señaló tambien dos caminos, (que él llama reales, para dar á entender que son practicables) el uno que sale de la villa de Linares, el otro de Chillan[9], y ambos con direccion á la ciudad de Mendoza. El rio Atuel le pareció mas caudaloso que el Diamante, y el terreno inmediato al Fuerte de San Rafael, un vergel. Este fuerte, segun sus cálculos, que tenemos por acertados, dista 50 leguas del rio Tunuyan por el camino de San Carlos.
El Consulado de Buenos Aires trazó el itinerario de esta expedicion, cuyo punto de partida debia ser la Guardia de Lujan, continuando por la de las Tunas, hasta ponerse en el camino antiguo del Rio Quinto; y desde este parage, atravesando las tierras del cacique Chacalen, dirigir el rumbo hácia la Guardia de Santa Catalina, que dista 25 leguas del Rio Quinto, y que conduce al Diamante: la escolta se componia de un oficial, un sargento, un cabo y 18 blandengues. Los demas detalles se hallan registrados en el diario, cuyo autor entró á la villa de Lujan, llevado en un cuero, por haberse dislocado un brazo en dos caidas que hizo del caballo.
Su vida fué desgraciada como su término. Nació en 1750 en la Ciotat, pequeño puerto del Mediterraneo entre Tolon y Marsella: un lance de honor, en que tuvo la desgracia de matar á su adversario, le obligó á salir de sus hogares para buscar un asilo en España. Sin relaciones y sin fortuna, en una edad en que no es fácil poseer los conocimientos que se necesitan para destinarse á la enseñanza, consiguió ser recibido como maestro de los aprendices delineadores en el astillero de Esteiro; y en estas tareas adquirió tanta reputacion, que fué llamado poco despues á ocupar la cátedra de matemática en la Académia de arquitectura naval del Ferrol. Ignoramos los motivos que le indugeron á pasar á América, pero nos consta que llegó á Buenos Aires en 1773, en tiempo de la primera administracion de Vertiz, de quien solicitó ser admitido á examen para abrir una escuela de matemáticas; y como no sacaba de estas ocupaciones lo que necesitaba para su subsistencia, emprendió tambien el oficio de agrimensor.
Cuando en 1781 se estableció un observatorio, para que los empleados de la demarcacion de límites, bajo la direccion de Rubin de Celis, se familiarizasen en el uso de los instrumentos, Souillac fué uno de los mas asiduos, y las pruebas que dió de su capacidad le merecieron el puesto de astrónomo de la partida que debia ligar las operaciones de las del Paraguay y del Marañon por el lado de Santa Cruz de la Sierra. Al pasar por Cochabamba dirigió la obra llamada de la Pila, y otros trabajos arquitectónicos ejecutó en la ciudad de Potosí: pero lo que mas le ocupó fué el reconocimiento de la provincia de Chiquitos, del que ha dejado un diario inédito. Su último servicio fué el viage á la Cordillera, de donde volvió para resignarse á pasar los últimos años de su vida en la obscuridad y la miseria! Falleció en Buenos Aires en Marzo de 1820.
En todas sus obras Souillac nos ha dado la medida de su talento: metódico sin alcance, exacto sin penetracion, aglomeró hechos, dejando á otros el cuidado de analizarlos. Estos espíritus pacientes son útiles, porque desempeñan la tarea mas ingrata, y van preparando materiales para cuando llegue la oportunidad de emplearlos. La habilitacion del camino descrito en las siguientes páginas, será una consecuencia del desarrollo de la poblacion en parages yermos, pero generosamente dotados por la naturaleza: falta solo que la mano del hombre sepa y quiera explotarlos.
PEDRO DE ANGELIS.
Buenos Aires, 30 de Setiembre de 1839.
NOTAS
[1] O mas bien Cuyun-ches, "habitantes de los arenales."
[2] Thalca, el trueno.
[3] Este fué el nombre que le puso Souillac, pretendiendo que hasta las Señoras podian transitarlo á pié, no siendo otra cosa que un vergel. ([Pág. 9] del Diario).
[4] Uno de los argumentos empleados contra Serra fué, que agotándose las lagunas, faltaria el pescado á la ciudad de Mendoza! Guanacache es una corrupcion de Huankua-kaccha, que en la lengua general del Perú, ó quichuá, significa "zancudos bravos;" especie de animalejo muy molesto, de la familia de los mosquitos, tábanos y gegenes, que todos juntos infestan, y hacen inhabitables aquellos parages. Estas inmensas ciénagas, formadas por los rios de San Juan y Mendoza en medio de las provincias de estos nombres, son muy poco conocidas. Fueron sin embargo visitadas y descritas en 1789, de órden del Virey de Loreto, por Amigorena, Palacios é Iguanzo, cuyo diario publicaremos en la Nueva série de documentos inéditos del Rio de la Plata.
[5] Este mineral fué descubierto en 1638, y por los repetidos ensayos que se practicaron en Potosí, Lima y Chile, se reconoció que era de una calidad superior. Molina, que ha reunido varias noticias sobre estas minas en su Historia natural del reino de Chile, (Madrid, 1788, pág. 103) asegura que un cajon, es decir 50 quintales, de la guia, ó veta del centro, producia mas de 200 marcos de plata pura. El nombre de Uspallata en el idioma del Perú equivale á terreno árido, ó ceniciento; de uchpa, ceniza, y llacta, pueblo ó parage habitado.
[6] Alicó, agua caliente, de alim, caliente, y co, agua.
[7] Antuco, ó mas bien antucún, asoleado; de antú, sol.
[8] Ancoà, rio seco, de ancu, seco, y co, aguas.
[9] Chillan, el recado del caballo.
DESCRIPCION GEOGRAFICA.
[Oficio del Exmo. Señor Marques de Sobremonte, Virey de Buenos Aires.]
"Para servir en calidad de geógrafo en la expedicion que he dispuesto al reconocimiento del paso de la Cordillera de Chile por Talca, con carruage, he comisionado á Vd., confiado en su exactitud, y desempeño de la parte facultiva que se le encarga.
"Esta tentativa va á emprenderse por las relaciones de D. Josè de Cerro Zamudio, que ha intentado asegurar la posibilidad, sirviéndome de la ocasion del regreso de los caciques fieles Peguenches que vinieron á esta capital.
"La escolta de 20 blandengues vá mandada por el teniente D. Estevan Hernandez, que conduce los útiles necesarios para mover la tierra, y un cordel de 100 varas para mensuras, y Vd. recibirá del Real Consulado, á quien paso la órden conveniente, con cargo de devolucion, un octante ó sextante, aguja de demarcar, estuche de matemáticas para formar los planos, dos onzas de tinta de China, pinceles, lapiz finos y ordinarios, una resma de papel, y podrá llevar algun jóven á mérito, á quien se dará auxilio de caballo.
"Para la habilitacion de Vd. recibirá en la dicha Tesoreria General dos pagas adelantadas, y en la marcha tendrá los auxilios de caballos y demas que sea posible.
"La custodia y órden de la marcha es encargada al oficial Comandante, la direccion ó ruta al referido Cerro Zamudio, mediante sus noticias, y de los baqueanos que elija, y á Vd. el exámen del camino, descripcion de terrenos, diarios, plano de los parages en que lo halláre preciso y posible, sin riesgo de demora perjudicial; diario en que consten las direcciones que se tomen, la calidad de los terrenos, aguas, pastos, arroyos, rios, lagunas ó travesias, y demas digno de notarse, con particularidad en la Cordillera, como objeto principal de esta operacion, para acreditar la posibilidad ó imposibilidad de su tránsito, contando con las estaciones de las nieves y demas obstáculos, si pueden ó nó superarse para el tráfico de ruedas; con cuyo objeto va un carreton del Parque de Artilleria, y doy las órdenes convenientes para los auxilios precisos por las fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza.
"El Comandante está prevenido de hacer el viage por las fronteras, á fin de evitar el recelo de los indios, ó por muy inmediato á ellas, para tener recurso en todo caso: bien que desde la de San Luis puede tomar sin este cuidado la direccion que quiera para el boquete de la Cordillera de Talca.
"Verificado el paso, se le encarga que procure regresar por el propio camino, antes que las nieves lo cierran, de lo cual ha de tomar Vd. exacta noticia, por ser uno los objetos mas importantes: pues, como en invierno la abundancia de aquellas hacen intransitables las cordilleras, y en verano los rios caudalosos lo dificultan, es necesario tener esto muy presente para graduar las ventajas que pueda ofrecer esta empresa.
"No es fácil advertir todas las ocurrencias de esta operacion, y por lo mismo Vd., conocido el objeto de este Superior Gobierno, le segundará con todo empeño."
Dios guarde á Vd. muchos años. Buenos Aires, 5 de Enero de 1805.
EL MARQUES DE SOBREMONTE.
A D. José Sourryere de Souillac.
[ADVERTENCIA.]
La primera parte de este derrotero, que comprende la descripcion del camino desde la ciudad de Buenos Aires á la de San Agustin de Talca, la hemos publicado en el primer tomo de nuestra Coleccion, y por lo mismo es escusado reproducirla. Entonces no teniamos en nuestro poder los demas papeles de Sourryere de Souillac, que nos han sido franqueados despues por el Señor Dr. D. Manuel Obligado, á quien tributamos públicamente nuestro agradecimiento.
El Editor.
(De regreso á Buenos-Aires.)
| De la Piedra citada, que tiene N el arroyito de Mallin, (Rio Grande de la Puente de Piedra de por medio) dirigiéndome para el E, y siguiendo la orilla del rio citado (despues de haberlo pasado), hasta la angostura de los grandes cerros de Castillo al S, y de las Torrecillas al N. | 1 |
| De la angostura citada á la orilla del norte del arroyito Saso. | 4 |
| NOTA. — Cerca de la angostura se divide el Gran Rio de la Puente de Piedra en dos brazos: el uno corre siempre á la falda de los cerros de Castillo, y el otro se dirige á E, para el Portezuelo de Saso, por cuya razon lleva su nombre. | |
| De dicha orilla pasando el citado arroyito de Saso, aguas arriba de él, hasta el otro paso que volví á atravesar. | 1/2 |
| Desde dicho paso, siguiendo siempre aguas arriba y por la orilla del N, á los manantiales de Saso. | 1 |
| NOTA. — Todo el cañon que forman los grandes cerros, por la parte del N, el Fraile, el cual se divide desde el astillero de Maule, y para el S, los de Castillo, no es mas que un pantano muy malo; y desde dichos manantiales tiene sus principios el arroyito de Saso, y se distingue perfectamente la cumbre de este cerro que llaman el Portezuelo de Saso: cuya distancia se sube por medio de una ladera, la cual parece á la primera vista muy suave. La senda por donde se debe subir (que es la que abrieron los Peguenches y los comerciantes de la provincia de Maúle) estaba cubierta de nieve muy gruesa, y me fué preciso pasar y abrir el camino por encima de ella. | |
| De los citados manantiales á la cumbre del Portezuelo de Saso, siguiendo un camino no trillado por medio de una vereda muy suave | 1/2 |
| NOTA. — Este Portezuelo de Saso es la mayor elevacion que tiene la Cordillera, y desde esta cumbre se apercibe el Cerro grande del Campanario, al NE 10° E, y parte del terreno que corre para las pampas de Buenos Aires, para el E y para EO; parte del terreno del frutillar, con la Cordillera que está del otro lado del Rio Grande de la Puente de Piedra, y el camino trillado para la Villa de Linares. A la falda del dicho Portezuelo de Saso, y por la parte del oriente, hay una lagunita que lleva su nombre, la cual no estaba helada, ni habia nieve á su contorno. Hasta esta cumbre la leña y tal cual árboles frutales silvestres, propios de este feliz reino, advierten que hasta la Piedra del Sargento ó muy cerca, sigue el frutillar con abundancia; por lo que debo asegurar que, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta este Portezuelo, el camino abunda de leña, pastos y aguadas; que no tiene tropiezo alguno, y que no solamente es para carruage, componiendo tal cual trecho, sino que lo [pueden transitar] hasta las Señoras, y á pie, no siendo otra cosa mas que un vergel de la misma naturaleza de este reino nunca bastante alabado. Su continuacion es la que se sigue, siempre para el E, bajando (si se quiere decir así) la citada Cordillera. | |
| Del Portezuelo de Saso, dejando la lagunita por la parte del N, y bajando por una vereda igual á la de la subida, hasta los médanos de arena, que tambien llaman Corrales. | 3 |
| De dichos médanos al principio de lomita de Piedra suelta. | 1/4 |
| De dicha lomita de piedrecita, y por la orilla de la laguna, (que me aseguran que de ella nace el gran rio de Maule) bajando siempre hasta la cabeza de la citada laguna. | 1 |
| NOTA. — El camino real que sale de la villa de Linares, y llega hasta la ciudad de Mendoza, pasa por la orilla de esta laguna, y ha sido abierto por los Peguenches. | |
| De dicha laguna, que llaman de Maule, bajando siempre de una lomita á otra á la Angostura. | 3/4 |
| NOTA. — Todo el camino andado desde el Portezuelo de Saso, està con muchos manchones de nieve, de la altura de dos varas, y llenos de langostas. | |
| De la entrada de la Angostura á la boca. | 1 |
| NOTA. — Todo este trecho era de nieve, de tres à cuatro varas de grueso, y sin leña. | |
| Desde la citada boca à la Laguna Ciega. | 2 1/4 |
| De la Laguna Ciega á la Puente de tierra. | 3 |
| NOTA. — Esta puente tiene media vara de ancho y veinte de profundidad, la cual se hizo por una casualidad natural; porque en el contorno habia un volcan, que reventó y abrió dicho terreno: por cuyo motivo debajo de la citada puente corren los nacientes de un arroyito, y desde el citado parage hasta mucho mas abajo se hallan piedras pomes muy superiores. | |
| De dicha Puente de tierra à los toldos del cacique Colipí, despues de haber pasado el citado arroyito. | 1 1/2 |
| NOTA. — En estos toldos tuvimos bastantes incomodidades, por la mala conducta del Comandante auxiliar de la tropa de los blandengues; quien por autoridad riñiò hasta con los naturales de estos toldos, por cuyo motivo nos negaron el paso, por haberles pedido auxilio, que no debian sino con la paga. Viendo yo el peligro impensado en que nos hallabamos, y no tener quien hablase por mí, despues de las ceremonias acostumbradas, que son las dádivas, me ofrecí por tres diferentes veces ser cautivo de ellos, y al fin los reduje, y nos dieron el paso libre: y à mas de esto nos dieron cuatro carneros para los que suponian oficiales, un novillo para la escolta, 80 caballos para toda la comitiva, gratis, y dos caciques con otros dos indios, para que nos acompañasen hasta el Fuerte de San Rafael del rio Diamante; con lo cual cesaron nuestras inquietudes, y nos preparamos para seguir nuestra marcha. | |
| De los toldos del cacique Colipí, aguas abajo del arroyito del Volcan, en que estàn dichas tolderias, hasta donde lo pasamos con facilidad, aunque era ya grandecito. | 1 1/2 |
| De dicho arroyito del Volcan al paso del Pichimallin. | 1 |
| Del arroyito Pichimallin al arroyo grande de Carileu. | 1 1/4 |
| Del arroyo de Carileu, despues de haberlo pasado, subiendo la cuesta de Carileu á la Sierra Valle. | 5 |
| NOTA. — Del paso de Carileu á la Laguna Blanca puede haber como media legua, la que me quedaba al sur: y advierto que los arroyitos que nacen en el contorno de dicha laguna, sea del oeste ó del norte, todos acaban en ella. | |
| De la Sierra Valle á los toldos del cacique Pichicubilcuò. | 4 |
| De los toldos de Pichicubilcuó al corral de los Huanacos. | 1 |
| De dicho corral à la Agua Colorada, ò Cuelicó. | 3/4 |
| De Cuelicò ó Agua Colorada á la Yeseda. | 3 1/2 |
| De la Yeseda á la Sierra Colorada. | 3 |
| De la Sierra Colorada al cajon de las Cortaderas. | 1 |
| De las Cortaderas á la orilla del oeste del Rio grande de San Pedro. | 3 1/2 |
| NOTA. — En este parage tenia al sur el Morro, (cerro) y al norte el Cerro del Campanario, y como los indios caciques que nos dirigian (porque desde los toldos de Colipí me habian quitado todo conocimiento del descubrimiento) no hubiesen dado con el paso del rio que yo solicitaba, porque pasan ellos por donde quieren, me vì precisado à seguir dichos caciques que el comandante auxiliar mandaba. Y como D. José Santiago Cerro y Zamudio me lo hubiese pintado tan mal, no dejaba de tener alguna desconfianza, porque el rio estaba dividido en cuatro brazos, con una corriente regular y un caudal de agua mediano; pues solo en el tercer brazo se desmayò la muger del blandengue Pedro Alderete: por cuyo motivo cayó en el rio, y dos soldados del mismo cuerpo la libertaron, y la pasaron hasta la otra orilla, de la cual se divisaban perfectamente hasta los vertientes de los Cerros Negros por la parte del S, y por la parte del N, el Malalvì. Advirtiendo que dicho paso no es el que tenia elegido para mi descubrimiento, y como no tuviese facultad, seguí como los demas. | |
| De dicha orilla (despues de haber pasado el rio con mucho trabajo) al camino real que sale desde la ciudad de Chillan hasta Mendoza. | 2 |
| De dicho camino al paso verdadero del citado rio, que siempre es bueno porque es muy esplayado. | 1/4 |
| NOTA. — Este paso dista como una legua de la angostura de dicho rio, que es adonde se debe hacer la puente para las carretas: porque en aquel parage el rio es igual al de Maule, con solo un brazo, y es camino real, como se ha dicho en la nota anterior. Tambien debo advertir que, desde este parage dejé el camino que habia señalado para dirigirme á los toldos del Gobernador Cacique, y me dirigieron al NE, dejando al O el Rio Grande de San Pedro, para sacar prorata de caballos, segun el dictámen absoluto del teniente D. Estevan Hernandez. | |
| De dicho paso à los corrales de Malalque, en donde se hizo la grande matanza de Peguenches, y à la orilla de un arroyito que pasamos, cuya agua estaba turbia. | 2 |
| De dichos corrales à los toldos del Cacique Gutamallí, para esperar la caballada de prorata. | 3 1/2 |
| De dichos toldos al rio de Malalque. | 2 1/4 |
| De dicho rio, aguas abajo, hasta el paso. | 1 |
| NOTA. — Pasado dicho rio chico, nos hallamos en las pampas de Buenos Aires, y segun mi relox eran las dos de la tarde: con cuya noticia toda la comitiva se alegró muchìsimo, y solo yo me hallaba lleno de congojas por no tener las facultades correspondientes para obedecer al Señor Virey de Buenos Aires; porque dejaba el Cerrito Negro aislado al S, y el gran Cerro Nevado con toda su cordillera, la cual està separada de los Andes al SO: apartàndome tambien del reconocimiento del paso del Rio Grande de San Pedro, que conduce desde la ciudad de Mendoza à la Villa Rica, al Volcan, y por consiguiente à la ciudad de los Angeles. | |
| De dicho paso del rio Malalque, dirigiéndome para el N, siguiendo las vertientes de la Cordillera por la parte del E, hasta Pichichacay. | 4 |
| De Pichichacay al arroyito de Butachacay. | 1 |
| NOTA. — En este parage nos paramos, porque el cacique que nos acompañaba no quiso pasar mas adelante, diciendo que no se le pagaba, no se le regalaba y no tenia obligacion para ello. Por cuyo motivo descargamos, y mandamos pedir auxilio á otro cacique. | |
| A la tardecita, viendo que no habia esperanza de toda la remada, y sièndome sensible el no poder reconocer el Cerro Nevado, y el camino real antiguo ya citado, arriesgué à mi ayudante, D. Manuel Chaves, en consorcio de mi baqueano, Santos Rodriguez, para que pasasen á los toldos de la cacica D.ª María Josefa Roca, y solicitasen trece caballos de silla y de carga, para dejar cumplidas las órdenes del Virey de Buenos Aires. Y aunque á las 11 de la mañana del dia siguiente llegasen con un cacique los caballos que faltaban, con unas reses de regalo para la comitiva, me ví en la precisa obligacion de esperar à mi ayudante con la respuesta. A las 26 horas volvió con 7 caballos, dicièndome que la cacica citada, y su hermano no tenian mas, y que si les daba licencia, me vendrian á saludar en el Fuerte de San Rafael del Diamante. Como la caballada no era suficiente para mi empresa, me ví precisado á sufrir la ley de la fuerza, contentàndome con guardar un profundo silencio, hasta ponerlo à los pies de un tribunal mas justo. | |
| Del arroyito de Butuchacay al segundo brazo del rio Atuel. | 3 |
| De dicho brazo al paso verdadero del rio Atuel, y por el otro lado. | 2 |
| De dicho paso à los Pozos Cavados, que estàn en las pampas, en distancia de 12 leguas de los vertientes de la gran Cordillera, y al O. | 4 |
| De dichos Pozos à la cañada. | 4 |
| De dicha cañada, atravesando las Salinas, venimos à los Coboeyes, los cuales son unos cerritos que forman una cadena con los de la Casa Pintada, que está aislada del Cerrito del Diamante. | 2 |
| NOTA. — Este Cerrito del Diamante no es el cerro propiamente, como lo ha dado á entender el descubridor Zamudio: pues que el cerro Diamante es el boquete que se forma con el de Atuel, y en donde es antigua tradicion que hay una mina de diamantes. | |
| De los Coboeyes à los manantiales de la Laja. | 3 |
| De dichos manantiales, atravesando dichos cerritos, subimos y bajamos con malísimo camino, hasta la mayor elevacion de ellos, en que divisamos el gran rio Diamante. | 3 |
| NOTA. — De este parage distinguimos la poblacion del Fuerte de San Rafael, con todos los plantios y sembrados, que manifestaba, otro vergel como los del reino de Chile, con cuya vista nos entrò à todos una alegria natural que no es posible expresar. | |
| De dicho parage, bajando siempre hasta las márgenes y orillas del S del gran rio Diamante. | 2 |
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| Distancia de la ciudad de San Agustin de Talca, al Fuerte de San Rafael, jurisdiccion de Mendoza. | 115 |
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| NOTA. — Con lo cual se concluyó la segunda jornada del nuevo descubrimiento del camino real de Sobremonte, el cual con toda verdad debo decir que desde la ciudad de San Agustin de Talca en el reino de Chile, hasta la fortaleza de San Rafael del Diamante, jurisdiccion de la ciudad de Mendoza, capital de la provincia de Cuyo, no he hallado ni encontrado un cerrito, de la magnitud de un grano de maiz, que pueda impedir el carruage de cargas: (salvo los cerritos de la Casa Pintada en el paso antiguo de Romero del rio Diamante) lo que certifico bajo de juramento. Y para ello suplico, que el Comandante actual del citado Fuerte de San Rafael pase al reconocimiento de dicho camino, hasta llegar á la citada ciudad de Talca, para demostrar que este segundo camino es infinitamente mejor que el primero. |
Fuerte de San Rafael, 21 de Enero de 1806.
Dr. J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
[Oficio al Señor Virey de Buenos Aires.]
Exmo. Señor: —
Habiendo llegado à este Fuerte de San Rafael del Diamante, el dia 8 del que corre de este presente año; me veo en la obligacion de participar á V. E., como el dia 17 de Noviembre del año pròximo pasado de 1805, à las 9 de la mañana, salí de la ciudad de San Agustin de Talca, para concluir el nuevo descubrimiento del camino real de Sobremonte, que tanto me encantò por su belleza, y por el mismo camino que antecedentemente habia andado, y cuyo itinerario tuve el honor de dirigir á V. E. Lleguè el dia 25 del que corre á la orilla S del arroyito de Mallin, que dista una media legua corta, y al N de la Piedra del Sargento, D. Benito Santaolaya (rio grande de la Puente de Piedra de por medio), que es á donde suspendì mi primero descubrimiento, y como fuese ya tarde, pasè allì la noche.
El dia siguiente dì principio á mi comision, y dirigiendome al E, pasè por el cañon que forman las torrecillas al N, y el Cerro Grande de Castillo al S, dejando al mismo rumbo el gran rio de la Puente de Piedra, siguiendo aguas arriba del grande arroyo de Saso, el cual es uno de los brazos que forman el citado rio; y con felicidad lleguè al mismo Portezuelo de Saso á la una de la tarde: y como D. Estevan Hernandez me quisiese acompañar, me vì obligado à esperarlo con toda la tropa, è ignoro los motivos que tuvo D. José Santiago Cerro y Zamudio, por haberse quedado á la ciudad de Talca; pues que hacia dos dias que habia llegado de la Concepcion de Penco. Desde dicha elevacion se descubrieron á los vertientes de él una lagunita mediana que llevaba su nombre, y un grande espacio de terreno cuyas aguas manifestaban correr por las pampas de Buenos Aires. Despues de habernos reunido todos, bajamos desde la citada elevacion y siempre para el E, por una ladera muy suave sin precipicio; sin que pueda asegurar cual de las dos es la mas favorable á los caminantes, porque la subida fuè incomprensible, y la bajada mejor del modo que està. Vine á dormir à la cabecera de la Laguna Grande de Maule, y muy cerca y al N del camino que pasa por la ciudad de Chillan y conduce á la de Mendoza: haciendo presente á S. E. que es la primera jornada en que nos hemos visto escasos de leña, porque no habia ni arbustos desde el Portezuelo ya citado; y tambien de pastos, motivado de los planchones de nieve que encontrabamos de trecho à otro.
Desde dicha Laguna de Maule hasta la Ciega, que es mas pequeña, porque la otra tiene mas de cuatro leguas de circunferencia, y no la pude distinguir toda, el camino tiene sus cortas incomodidades, pero sin peligro: y es mas ventajoso, porque tiene pastos y leña. Desde dicha Laguna Ciega hasta la Puente de tierra, (donde antiguamente habia un volcan, cuyos vestigios estàn en el dia à la vista, por la abundancia de piedras pomes que hay en ambas orillas), el terreno tiene tambien bastantes pastos y leña, con dos arroyitos regulares que se juntan á corta distancia, sin tener en la citada Puente de tierra, mas que media vara de ancho y tres de largo; y desde su superficie hasta el arroyito (que los naturales llaman de la Puente de tierra), perpendicularmente hay sobre 20 varas de profundidad. Por lo que soy de sentir, que seria un grande beneficio que se hiciera por lo pronto una puente de madera, porque la hay no muy lejos, y desde dicha puente hasta los toldos del Cacique Colipí, el camino es muy bueno y muy abundante de pastos, aguada, y con bastantes arbustos para leña.
En estos toldos nos paramos dos dias, porque hubo parlamento, è ignoro el porque: lo cierto, es, Exmo. Señor, que me vì obligado por tres diferentes veces à ofrecerme à dichos caciques por cautivo suyo, en el interin que V. E. me rescataba; y si no se verificàra, que hicieran de mí lo que gustasen: con lo cual se concluyó el citado parlamento, y se nos diò el paso libre y la caballada de prorata: exigiéndome que hiciera presente V. E. su lealtad, y les diese una certificacion para el Juez real, subdelegado de Talca: lo que complì, y nos regalaron con cuatro corderos y un novillo para la tropa, sin que para ello esperasen recompensa alguna. Desde dicho dia se me quitò enteramente el conocimiento del descubrimiento, y temeroso de algun exceso, como los que habia experimentado á mi venida, sufrì la ley de la fuerza; por cuyo motivo desde dichos toldos el descubrimiento tiene sus imperfecciones, que se podrán salvar siempre que se abrigue el deseo de hacerlo.
De dichos toldos hasta la orilla del O del Rio Grande de San Pedro, no hay mas que legua larga de camino, algo àspero y de fàcil composicion como el anterior: y con la ventaja de tener abundancia de pastos, aguada y arbustos. Como los naturales dueños de la caballada, dirigian el camino, y no me daban lugar à poderles hablar, porque estaban con otros, dejamos el camino de la Laguna Blanca y su angostura (que por supuesto era mi camino) al S, y nos dirigieron à un paso del rio citado, porque estaba dividido en cuatro brazos: por consiguiente no tuve lugar de reconocer el verdadero, como tambien la angostura en que se debe fabricar una puente de piedra; porque me aseguran que en dicho parage el rio no es mas ancho que el de Maule, y tuve el dolor de verlo de lejos, sin poderlo distinguir, motivado de mi vejez y de la vista cansada.
De dicho Rio Grande de San Pedro hasta las vertientes de la Cordillera Grande, ó pampas de Buenos Aires, el camino es muy bueno, y abundante de pastos, aguas y leña; y desde la citada falda distinguí con perfeccion el Cerrito Negro al S, y al SO el Cerro Nevado, con toda la cadena de cerritos que tiene en ambos lados. Fuè un pesar grande para mì el verme obligado à seguir la comitiva como si fuera un jornalero, tirando para el N, y dejando de descubrir lo que acabo de notar; y tambien de indagar si es verdadero ó nò el camino antiguo carretil, que desde la ciudad de Mendoza pasaba por el Volcan, los Angeles y Villa Rica, como asimismo inspeccionar el paso de dicho rio, que dicen es para los carruages de la Concepcion de Penco.
De dichas vertientes hasta el terreno del cacique Millaguin, el terreno incomoda mucho, porque es todo guadales ó arenisco: los pastos no son buenos, y escasos, con ningun arbusto, y el agua salobre; como á la tardecita no hubiese llegado la prorata, y desease cumplir con mis deberes, mandé à mi ayudante, D. Manuel Chaves, en consorcio de mi baqueano, Santos Rodriguez, á que se fueran á los toldos de la cacica Dª. Maria Josefa Roca, y que la rogasen me fletàra 13 cabalgaduras de silla y de carga, con el objeto de dejar la comitiva y pasar yo con la mia al dicho Cerro Nevado para concluir mi reconocimiento, y perfeccionar del modo posible el descubrimiento. Pero me fué todo à lo contrario, porque la dicha cacica no me mandò mas que siete caballos, y como con ellos no adelantaba cosa alguna, me quedè con un cargero, devolví los demas, y seguí la comitiva á lo acostumbrado.
Desde dicho parage, atravesando las Salinas, hasta los cerritos de los Caboeyes, el terreno es todo como el antecedente, y quizàs mas escaso, pero los dos ojos de agua en que paramos eran superiores. Desde dicho parage subimos y bajamos dichos cerritos hasta llegar à los manantiales de la Laja. Aunque el camino es malìsimo, con todo, es abundante de pastos esquisitos, leñas y aguadas, y desde dichos manantiales hasta las vertientes de los cerritos de la Casa Pintada, si el terreno no es peor, à lo menos es igual en todo. Pero desde dicho parage hasta la orilla del gran rio Diamante, sigue por el mismo estilo. Con cuya descripcion concluyo con mi regreso hasta este Fuerte, de donde pienso salir mañana ó pasado para reconocer todo el rio Diamante, y particularmente los parages ya citados.
Desearia que V. E. enviase personas idoneas para certificar si este camino es tal cual lo describo, transitable para carruages y mucho mejor que el que descubriò D. José Santiago Cerro y Zamudio. Para ello seria muy del caso que se nombrase al Señor Comandante actual de este Fuerte; porque es indispensable, si es verdad cuanto me han dicho, que se fabrique otro en el Cerro Nevado, para asegurar nuestro comercio, nuestra gente y nuestras poblaciones.
Fuerte de San Rafael del Diamante, Enero 18 de 1806.
J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
Exmo. Señor Virey, Marques de Sobremonte.
[(Continuacion.)]
DIA 27 DE ENERO DE 1806.
DIA 28.
| Salimos de dicho parage, siempre aguas abajos y por la orilla del N, y á las nueve nos paramos. | 4 1/2 |
| A la tardecita continuè mi marcha, y al ponerse el sol me paré. | 3 1/4 |
DIA 29.
| De mañana salimos de dicho parage, apartándonos un poco del rio, y nos hallamos á la barranca grande del rio Diamante, y en el real de los chañaris. | 3 |
| De dicho real de los chañaris, aguas abajo del Diamante, á la tardecita llegamos á la Puntilla de la Junta. | 4 1/4 |
DIA 30.
DIA 31.
| Desde la mañana registré cuanto la vista me pudo proporcionar, y demarqué los objetos siguientes. | |
| El Cerro Nevado al S 16° O. La última punta de todos los cerritos de la Casa Pintada. La boca del rio Atuel al O. El cerrito de la Cañada del Tigre S 68° O. | |
| NOTA. — Camino bueno, buen pasto, aguada y leña, y sin guadales. | |
| Del montecito de chañaris á los Corrales de la Barranca, en que me mudé, para que mi ayudante pasase al fuerte. |
FEBRERO 1.º
En este dia no pude verificar lo que habia proyectado, por lo que mandé á mi ayudante en consorcio del baqueano y de un peon, para que explorasen aquel campo, y me avisaran, si en la Cañada del Salado habia agua, para poder tirar á los Médanos de los Perros del Cerro de Varela.
DIA 8.
| De los Corrales de la Barranca al Corralito del Negro. | 22 |
| De Corralito del Negro al Paso Deseado. | 1/2 |
| Del Paso Deseado á la pascana que no tiene nombre. | 3 1/4 |
DIA 9.
| De dicha pascana al corral del Comandante Teles. | 5 1/4 |
| Del corral citado al. | 3 |
DIA 10.
J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
[Notas del proyecto para hacer navegable el Rio Claro, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta el puerto de la Nueva Bilbao, á fin de que los efectos de Buenos Aires pasen al Mar Pacífico, casi sin riesgo alguno.]
1.º El camino que sale de la Cordillera, por donde vino la expedicion para descubrir el boquete, que llamé del Marques de Sobremonte, es desde que se baja por el rio del Volcan, atravesando el vallecito que llaman el Estero del Monte de Lunnes, el cual sale directamente y debe pasar precisamente á las posesiones de estancias del Rio Claro; y caminando despues aguas abajo como unas dos leguas, poco mas ó menos, y al O, siguiendo la orilla del mismo Rio Claro, se topa con el camino que se transita para todas las partes de este reino de Chile.
2.º Para la parte del S, á la ciudad de San Agustin de Talca; y á las villas de Linares, la de Reina Luisa, Cauquenes, Quirigué, y las ciudades de Chillan, Concepcion de Penco y de todas sus fronteras.
3.º Para la parte del N, á las villas de Curicó, de San Fernando, Rancagua, Milipilla, Valparaiso, y Santiago de Chile.
4.º Desde la citada orilla del Rio Claro, que es á donde deberán llegar todos los carruages del comercio de la ciudad de Buenos Aires, para el puerto que hay en la boca del gran rio Maule, y que en el dia llaman la Nueva Bilbao (villa), parece que hay muchísima facilidad para que las aguas del rio de Lontué, ó un brazo de él, (porque son cinco), se echen en el Rio Claro; porque este se junta con el ya citado Maule, en un parage que los vecinos llaman Morros; y es de este parage que un ciudadano de esta, llamado D. Vicente de la Cruz y Bahamonde, hoy Super-intendente de aquel puerto, ha acopiado en este presente año de 1805, mas de 3,000 fanegas de trigo y otros frutos de la provincia, y que los ha conducido con sus mismas lanchas en el ya citado puerto de la Nueva Bilbao: cuya distancia, que será de 30 leguas poco mas ó menos, (porque no la he andado) se caminaron en diez horas.
5.º Ahora, pues, para que el referido Rio Claro sea navegable, que es el fundamento de este proyecto, es indispensable que se tomen las aguas del rio Lontué, (porque este entra en el gran rio de Mataquito, á la distancia de 10 ó 12 leguas, si no me engaño, del parage que tengo señalado), para que se derramen en el mismo Rio Claro; y con ellas, sin duda alguna, será el citado rio navegable; y con unos gastos tan moderados, que á la primera vista no dudo que se tenga por increible: pues desde esta ciudad de San Agustin de Talca, y por el parage que he señalado, se puede hacer sin dificultad alguna el comercio terrestre y marítimo, desde aquel punto hasta la boca y puerto de Maule: advirtiendo que el viage será solamente de 16 horas lo mas. Y he aquí que con tan corta navegacion se llegará sin trabajo, y casi sin riesgo alguno al citado puerto, con los efectos, sin grandes gastos, porque en esta provincia todo es baratísimo, en cuanto á la manutencion y jornaleros.
6.º Concluyo por ahora diciendo, que hay grande facilidad, como he dicho, por la citada empresa, que será una de las mas útiles del universo: y nadie dudará de su posibilidad, desde que sepa, que en el dia se halla una acequia, sacada desde el rio Lontué, cuyas aguas corren por la faz de la tierra, hasta que llegan á unas posesiones de estancias que están inmediatas al parage que señalo, que es á donde deben llegar con precision los carruages, el cual se llama el Monte de Lontué: facilitando con estas aguas uno de los mejores puertos mercantiles del Pacífico, por su situacion y abrigo, por sus montañas accesibles en la parte mayor de ellas, muy bien pobladas de buena y esquisitas maderas útiles para la fábrica de barcos mercantes, y tambien para fragatas y otros buques de guerra, y con la mejor proporcion que se pueda desear para echarlos al agua; siendo ademas el terreno muy á propósito para una buena y grande poblacion.
Toda aquella costa es abundantísima de muchos y delicados pescados, como son el bacalao, la merluza, la pescada, el lenguado, las sardinas y anchovas, y otros muchos que me aseguran que hay; como asimismo de toda especie de mariscos, algunos de ellos desconocidos en Europa: y la fertilidad del suelo pagaria con generosidad sin límites al labrador inteligente que quisiera explotarlo.
San Agustin de Talca, y Agosto 1.º de 1805.
J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
[Itinerario del camino desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta la villa y puerto de la Nueva Bilbao, en la boca del Gran Rio de Maule.]
[Relacion de un nuevo descubrimiento por el boquete del rio Atuel, segun la relacion del indio José Santos Rodriguez, oriundo del pago de la Magdalena, jurisdiccion de la capital de Buenos Aires, y lenguaraz de la ciudad de Mendoza; cuya explicacion es del tenor siguiente.]
[Itinerario desde la ciudad de San Agustin de Talca, por la parte del norte, á la de Santiago de Chile y á Valparaiso, para que los carruages de Buenos Aires pasen en derechura y sin tropiezo á dicho puerto.]
[Itinerario formado sobre la descripcion, ó relacion del correo real, Andres Serrano, tocante la distancia de San Agustin de Talca á la ciudad de la Concepcion de Penco.]
| Desde la ciudad de San Agustin de Talca, capital de la provincia de Maule, al grande rio de Maule (el cual se debe pasar forzosamente en un bote para llegar á la posta de Pablo Gutierrez, que está del otro lado de dicho rio y á su orilla. | 6 |
| De la posta de Gutierrez á la otra posta, que es la de Alegria. | 6 |
| De dicha posta al Arenal, que es la de Alberar. | 6 |
| De la posta de Alberar, ó Arenal, á Cauquenes, que es la de Hernandez. | 6 |
| De la posta de Cauquenes, ó de Hernandez á la raya de Maule, que es la posta de D. Alejandro Ramirez. | 10 |
| De la posta de Ramirez á la de Aguirre. | 6 |
| De la de Aguirre á Itata, (rio) ó posta de Pedreros. | 6 |
| Del rio Itata, ó posta de Pedreros, à la Palma, ó posta de Figueroa. | 5 |
| De la posta de la Palma, ó de Figueroa, á la de Rafael. | 5 |
| De la de Rafael á Penco Viejo. | 6 |
| De Penco Viejo á la bahía de Concepcion. | 3 |
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| De manera que la ciudad de San Agustin de Talca dista de la ciudad de Concepcion de Penco. | 65 |
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| NOTA. — Todo esto camino tiene pastos, aguadas, leña y casas con chacras de sembrados: en fin es muy bueno, sin mas peligro que los citados rios: pero para cargas, el que con facilidad, y con un costo regular se puede componer para carruages. |
[Descripcion de la provincia de Maule, en el reino de Chile.]
Los geógrafos modernos dividieron el reino de Chile en trece provincias ó subdelegaciones, en las que está comprendida la provincia de Maule, con una buena ensenada y regular capacidad, á veinte y mas leguas de la ciudad de San Agustin de Talca, capital de dicha provincia; la que fué descubierta por los desvelos y excesivos gastos de D. Vicente de la Cruz y Bahamonde, hoy super-intendente de dicho puerto, con otros dos asociados, vecinos y oriundos de dicha ciudad: en esta ensenada la Providencia ha colocado un buen puerto, de bastante magnitud para el comercio maritimo de los puertos intermedios y de todo el Pacífico. En él, D. Vicente de la Cruz, como su super-intendente, ha construido y fabricado un astillero, por la mucha abundancia de maderas esquisitas que producen aquellas montañas que lo rodean, y todas muy superiores para la fabrica de navios mercantes, y tambien para fragatas de guerra.
Maule, provincia de la América Meridional y la nona del reino de Chile, confina por el E con los indios Peguenches y Chiquilanes; por el septentrion con la provincia de Colchagua, por el occidente con el Mar Pacífico, y por la parte meridional con la provincia de Itata. La gran cordillera de los Andes la circuye por el oriente, y la hace por consiguiente casi inaccesible por la parte de tierra: pues por la del mar tiene el Oceano que le sirve de barrera, que es el occidente. Tiene 46 leguas de largo N y S, y 50 de ancho E O. Su clima es muy benigno, y el mas saludable de todo el reino de Chile; algo mas que templado en las costas, y en la sierra se experimentan ambas estaciones favorables; pero algo frígidas, y generalmente humedo por los muchos rios que cruzan su territorio: como son, Mataquito, Rio Claro, Lircay, Maule, que da su nombre á la provincia, Putagan, Archihuenú, ó como los españoles llaman Archigueno, Liguay, Longabí, Loncomilla, Purapel y Perquilauquen, sin tener en consideracion muchísimos arroyos, arroyitos y esteros, con infinitas lagunas que la bañan y hacen abundantísimas aguas de las nieves que se derriten y se desembocan en el mar, dentro de los actuales tèrminos de Maule, que es el principal: por los cuales se interna el mar bastantes leguas en la tierra, y en cuyos recodos se cria en número extraordinario un pescado muy regalado y las mejores truchas que se conocen. Abunda toda la costa del mar de otros muchos sabrosos pescados y mariscos. Tiene varios puertos chicos, y entre ellos, la nueva villa de Bilbao y el Astillero, que estableció en esta ensenada el Señor D. Vicente de la Cruz y Bahamonde, con su propio peculio.
Su terreno, que por la mayor parte forma hermosos valles y vegas fértilisimas, (como en todo lo demas de este feliz reino), llenas de maderas para la construccion de edificios y navios, como tambien de árboles frutales y arbustos con frutas silvestres y de buen paladar, es de los mas feraces, y propio para todos los frutos precisos, como son el mais y trigo, vino, lino, legumbres etc.
Mantiene en sus prados ó potreros, y aun dentro de la Cordillera y en los terrenos de los Peguenches, gran número de ganado vacuno, lanar y cabras, caballar y mular. Hay en los montes y serranias minas de oro y plata, de cobre en abundancia y superior, plomo, fierro, imán, piedras preciosas, varias especies de bermellon, abundancia de salinas, y no falta quien diga con certeza de que hay fuentes de brea y arbustos que la producen; como tambien, alquitran y carbon de piedra.
El boquete por donde he entrado, que los caciques de las parcialidades que viven en aquellas serranias, me aseguran que lo llaman el boquete de Atuel, abunda en cal, fierro, aguas minerales, y con proporcion para excelentes baños, alcaparrosa, muchas minas de oro y plata, cobre, &a., las que no se trabajan porque pertenecen á los indios Peguenches.
La mayor industria de la provincia consiste en el trabajo de las mugeres, que hacen mantas, esto es, ponchos de una pieza y de dos, frezadas de todas clases, alfombras ordinarias y finas, bayetas de todos colores, con que se viste la gente pobre. Faltan en esta provincia artes liberales y mecánicas, como tambien la industria del comercio, teniendo mucha proporcion para este, y no pocas para aquellas.
Las poblaciones principales de esta provincia, son: — la villa de Rancagua, que tiene subdelegado y cabildo; San Fernando, idem; Curicó, subdelegado y dos alcaldes; la ciudad de San Agustin de Talca, subdelegado y cabildo; Linares (villa), tiene subdelegado é inclusive en su partido una pequeña aldea ó villa, titulada el Parral de la Reina Luisa, á donde está un alcalde ordinario, sugeto al subdelegado de la Cabecera; Cauquenes, subdelegado y cabildo; la ciudad de Chillan, subdelegado y cabildo; Cuinigue, es villa, tiene solamente subdelegado; Rere, es una pequeña villa nominada el Pantí de la estancia del Rey, y solo tiene subdelegado. Ignoro por ahora todas sus poblaciones, número de gente, y frutos, &a. Su comercio activo consiste en sus producciones, que son, oro, plata, cobre, vino y aguardiente, trigo y maiz, frutas excelentes y secas, maderas buenas para edificios y para la construccion de navios; muchos ganado vacuno, lanar y de cerdos; cueros, suelas, cordobanes, entapetados y badanas, &a.
El comercio pasivo consiste en géneros de Castilla, del Paraguay y de Lima. Son los mauleños, honrados, fieles, valerosos y robustos, pero muy tenaces en sus pareceres, como los paraguayos y sus hermanos los cruceños, y amigos de su libertad como los vecinos de Santa Cruz de la Sierra, que para no servir á nadie andan desnudos. Son á propósito para las armas, pero no tienen quien los discipline. Su capital es San Agustin de Talca, que dista de Santiago de Chile 69 1/2 leguas; de la Concepcion de Penco, 65, de Valparaiso 83 1/2; y del rio Diamante, á donde se construye el Fuerte de San Rafael, 65 leguas. Su latitud meridional es de 34 grados, 57 minutos y 30 segundos.
Talca, (San Agustin de) ciudad capital de la provincia de Maule, en el reino de Santiago de Chile, con una buena ensenada y un regular puerto, que llaman la Nueva Bilbao ó el Astillero, en el Mar Pacífico, que dista de esta ciudad 20 leguas para el occidente. Sus casas de tapiales y adobes crudos con bastantes ranchitos de tabique frances en los arrabales; todas muy expuestas á una ruina, y los ranchos á un gran incendio, por la poca precaucion que guardan con las aguas y el fuego de las casas, porque toda la gente pobre cocina en las veredas. Está á un cuarto de legua del Rio Claro, (que es lo que distan los conventos de San Agustin y de San Francisco), y á la orilla del occidente, en un sitio agradable y delicioso, en una llanura y á la orilla del septentrion del estero que llaman Cahiban, (estero grande), y la divide en dos partes desiguales otro estero menor que el primero, llamado Piduco, (que es el que se encuentra á la entrada, cuando los caminantes vienen de Buenos Aires ó de Santiago de Chile), y á las dos cuadras pobladas de la ciudad; el que dista de la plaza mayor una cuadra.
Por sus calles corren canales de agua de los citados esteros, para las huertas y jardines de las casas, que están llenas de árboles frutales de Europa, especies muy sabrosas y delicadas, como son, naranjos, limas, limones y cidras, parras, perales, manzanos, duraznos, membrillos y olivos, que es lo que abunda en esta ciudad. El comercio es como el de toda la provincia, el cual consiste en los frutos del país, como se ha dicho, menos de algodon, que no lo produce la tierra, el cual lo traen de Lima.
Hay en los contornos de esta ciudad cinco trapiches para moler metales, y muchos molinos para moler cualquiera especie de granos.
La matriz, ó iglesia parroquial es de ladrillo, y de una arquitectura regular, lo mismo que el consistorio, ó sala capitular, cuyo edificio no está concluido, pero se pretende concluirlo por los desvelos del Señor Cura y Vicario de esta ciudad, D. Ignacio Cienfuegos, que ha vendido todo su patrimonio para verificar su colocacion el dia 10 de Noviembre de este presente año de 1805.
Ademas de este hermoso templo, tiene la ciudad varios conventos, con un hospital gobernado por los PP. de la religion de San Juan de Dios, el cual se fundó á expensas del caballero Cruz y Bahamonde, que por sus cuidados y gastos ha merecido del Señor Carlos IV, que esta villa en lo sucesivo se llame la ciudad de San Agustin de Talca.
[Descripcion geográfica de los campos de San Agustin de Talca.]
DIA 27 DE SETIEMBRE DE 1805.
| Salí de la ciudad de San Agustin de Talca á las nueve de la mañana, y á la tarde llegué á la estancia de D. Ramon Ramirez, alguacil mayor de la ciudad, rumbo al E. | 4 1/2 |
| A las tres de la tarde salí de esta, y á las oraciones llegué á la estancia del comisionado del pago, llamado Litris, D. Elias Roco, que es el juez del partido de Pelquí, rumbo al E. | 2 |
| Dia 28. A la una de tarde salí de dicha poblacion, y á las oraciones llegué á la estancia de los Cerros Colorados, cuya estancia es de D. Manuel Antonio Perez Garcia, rumbo al E. | 2 |
| Dia 5. A las cuatro y media de la tarde salí de la isleta en que estaba parado, y por el rumbo del S cuarta SO, subí la quebrada por la misma orilla del Arroyo del Enemigo, ó de Curilinchi, y nos paramos á la hora de camino, despues de haber pasado cuatro veces el citado arroyo, el cual estaba lleno de cañas bravas, que llaman tacuaras, y los pasos malos del arroyo, aunque el camino era muy bueno: el todo de fácil composicion, porque este arroyo es angosto, y la madera al pié. | 1 |
| NOTA. — Pasé la noche en la misma orilla del Arroyo del Enemigo, porque tenia pasto superior, aguadas buenas y leña en abundancia. |
| Dia 8. Salimos de este cerrito al salir el sol, dejando aquel arroyito, y siguiendo á la vista, aguas arriba, el Gran Rio de la Puente de Piedra, con el baqueano y un soldado voluntario adelante, para abrir camino en la nieve y ganar la subida y boca del portezuelo y la última serrania. Y como no pudiesemos pasar mas adelante, me dirigí al S y pasé el Rio Grande, y vine á parar á la falda y al lado, muy cerca de una gran piedra y sola, que tenia seis varas y cuarta de alto, y diez y seis de circunferencia. | 3/4 |
| NOTA. — Desde este parage me regresé á la ciudad. | |
| A las tres y cuarenta minutos de la tarde, salí de la Piedra de Santolaya para la ciudad de Talca, y á los cinco minutos me hallé en frente del picacho del cerro grande de San Pedro, siguiendo la falda de los cerros de Castilla, aguas abajo del Gran Rio de la Puente de Piedra, rumbo al E. | 1/4 |
| De este parage llegué á las cinco en medio de ocho manantiales, y al N de dos ojos de agua copiosos y muy cerca, cuyo lugar se llama las Cortaderas, rumbo al E. | 1 1/4 |
| De las Cortaderas me hallé á las seis á la Puente de Piedra, y lo pasé rumbo al E. | 1 1/2 |
| NOTA. — En el valle de Guayquivilo hay, á la distancia de una legua y media de la puente, unos hermosos baños muy saludables, de que hacen uso los indios. De este valle corre un rio, que no es menor que el que sigo, el cual lleva el nombre del valle; y á la legua de la puente, se precipita en el Rio Grande de la Puente. | |
| De la puente, aguas abajo, á las seis y tres cuartos me hallé á la orilla del arroyito, llamado Cullegué. | 1/4 |
[Itinerario que me dió como práctico de todo el terreno, el Diputado y Juez comisionado del partido en que me hallo, el cual es como sigue.]
Dia 17. De mañana pasé á la cumbre del cerro Mutun[1] el cual se halla á la entrada de esta ensenada al S; y desde la cumbre registré la costa del Mar Pacífico, del S para el N, y de una y otra orilla del gran Rio de Maule, y me hice cargo de una ensenadita que forma la costa por la parte del S, como asimismo de todos los objetos que podian necesitar los navegantes: como son, el cerro, la canal para la entrada ó salida, las ventanas de Arana (que es en el dia el que construye una goleta en aquel nuevo astillero, la que tiene 77 varas de quilla y 18 de manga) los farallones, y la punta mas baja de arena.
Desde el citado astillero demarqué el Cerro de Mutun, que me demoraba al ángulo del O para el N, con la variacion NE de 14° 36'. Con estos me dirijí á registrar esta bahía del modo siguiente.
Con el rumbo citado me dejé caer en la primera canal, y al poco trecho me hallé á la punta del E de la Isla de Vilches, y á los 6', á la punta del O, en cuya isleta hay dos ranchos de pescadores.
A las 7 horas 30 minutos me dirijí al NO 1/4 N, y me hallé con 16 pies de fondo, desde los primeros ranchos hasta el penúltimo, por la parte de la punta del bajo del astillero, y de allí al último rancho, lo mismo al que se sigue, el cual está á la falda del cerro de la villa, que llaman Pan de Azucar, y de allí al rancho de Juan José Rojas, idem.
De este rancho tiré al NNO, y hallé el de Juan Cespedes y Santander, cuyo fondo es 17 pies; se sigue el de D. Venancio Guansalia en la isla citada, idem; en la punta del O de la isla, idem.
De este parage corrí al SO 1/4 del camino que sube á la lomita: à la plazuela de la villa, idem. La punta de los Espinosas al N de la villa, idem. A la orilla del citado, y á donde se amarra el barco, 18 pies, y 21, arrimado á tierra. De allí al NO á la punta citada, 23 pies; en frente y al NNE de la Quebrada de Miel: de allí á los ranchos de Agustin Rivero, 27 pies, se sigue á la otra punta de piedra con el NO 1/4 O, idem; desde el Estero de los Molinos á la villa, 21 pies, y continuando por el Estero de Quiñon hasta hallarse NE y SO con la punta del Cerro Mutun, rio de por medio.
NOTA. — El citado estero está N y S con el cerro.
Las ventanas O 1/4 SO, idem; el fondeadero, 24 pies, y á las mismas ventanas y punta, 26; en el medio de las cuatro ventanas, 30 pies, y en el mismo boqueron SE 1/4 E.
Por donde registré á mi satisfaccion la barra, y sobre de ella hallé 22 pies: no pasé mas adelante, porque el fondo venia creciendo mucho, por lo que me regresé. Hallándose concluido este primer reconocimiento pasé al segundo.
A las diez entré en la segunda canal, arrimándome á la orilla del Cerro Mutun y de la villa, y pasada la boca del Estero de los Molinos, 13 pies; pasado la boca del estero de los Molinos para el NNE en frente de las tres quebradas, antes de llegar á la punta del banco de afuera, 5 pies; entre la isla y la villa, 12; á la punta del O de la isla y al SO 1/4 O de la villa, 9, á una regular distancia de aquel camino para la loma.
NOTA. — En este parage se puede hacer un dique, y lo mismo en el astillero, como tambien del otro lado del Cerro de Anima, sin mayor costo, porque de por sí estan la mitad hechos.
La casa de Paule Prudencio, idem; la de José Pepulvera, 9 pies; Fernando Diaz, idem; desde Rosario Fuente SO, idem; á la punta de la isla del NE, 8 pies; Prudencia Hernandez, ESE, 7 pies; Agustin Soto, 9 pies; José Madueño, idem; José Galdames, y á la boca del estero del mismo nombre, 9 pies; en medio de las dos casas del astillero, 12 pies. A la tarde pasé á la ensenadita ó caleta, la cual es muy á propósito para el desembarco.
De aquí resulta que el puerto de la Villa Nueva de Bilbao es la llave de aquel reino, y la ciudad de San Agustin de Talca, la puerta de la capital de Chile. Por lo que, el Ingeniero geógrafo comisionado es de sentir, que en dicha ensenada se fabriquen algunos reparos, mas que necesarios para la defensa de estos pobladores.
Dia 19. Muy temprano vino el capitan de aquella maestranza, con la gente y las cabalgaduras, y me dirijí en derechura á la lomita de la caleta, á fin de dar fin al reconocimiento, y regresarme á la capital de Talca.
A las nueve demarqué el rumbo que corresponde á la caleta ó ensenadita, el cual lo hallé al O.
Dia 20. Habiendo llegado á la caleta, é impuesto de todas las partes de ella, formé una base N y S de doscientas varas de largo, con cuyos estremos hice las demarcaciones siguientes.
| El cerrito de la iglesia de Bouza } | S 51° O. | |
| Idem el Farallon del Francés } | 1.ª observacion. | N 25 O. |
| El cerrito del Alcalde | S 34 E. | |
| El Farallon del Francés } | N 41 O. | |
| La Iglesia de Bouza (cerrito) } | 2.ª observacion. | S 46 O. |
| La punta mas al O de la iglesia | S 51 O. | |
| El del farallon segundo | N 57 O. |
NOTA. — Hay tres cerritos en el mar y en el rio, aislados, y otros tres seguidos en la tierra firme: despues de estos, y del que está mas al N, se halla un portezuelo que tiene 93 varas de latitud, con la direccion al Rio do Maule, el que dista 72 varas de este rio. En caso que se cierra la barra, tiene 64 varas hasta la orilla del Mar Pacífico, el que baña la ensenadita ó caleta.
Esta barra no tiene piedra, ni tampoco la hay en la canal, ni peñasco hasta el Morro, ni menos en el placer, cuyo fondeadero es lama revuelta con arena. La marejada jamas puede impedir la entrada y salida: á 20 leguas hay minas de fierro.
Este puerto es el mejor de cuantos hay en esta costa, excepto Valdivia, y con dos fortines, y dos lanchas cañoneras para su defensa, no hay fuerzas enemigas que lo puedan saquear ni arruinar.
Cada lancha cañonera, construida en esto puerto, podrá costar 4,000 pesos, ó poco menos; de las mismas dimensiones que las que se han construido en Concepcion de Penco: las que, despues de fabricados los fortines, podrán destinarse para cualquiera de los otros puertos que mas lo necesitáran.
Dia 21. Habiéndome hecho cargo, por medio de mi reconocimiento, de todo el terreno, y examinado con madurez todas sus circunstancias, debo decir que esta villa no saca ventaja alguna en tener tierras á la otra banda del Rio de Maule, porque de este lado tiene bastante para fomentarse, aunque tuviera triplicado vecindario.
Dia 22. Esta mañana salí del Astillero, pasé el Rio de Maule en el mismo bote, y estuve mucho tiempo en la orilla, esperando al comisionado con la caballada.
[Nota 1]: Mutun en lengua Peguenche, quiere decir vámonos.
[Exmo. Señor Virey.]
En cumplimiento de todas las partes que abraza mi comision, pasé á la boca y barra de la Villa Nueva de Bilbao, el dia 15 del mes que acaba, para reconocer por tierra la ribera de los dos rios, Claro y Maule, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta el parage que llaman el Infiernillo, cuyo tránsito es solamente de siete leguas, en que tardé dia y medio, porque las dos últimas no ofrecen mas que camino verdaderamente de cordillera. A la una de la tarde del segundo dia de mi salida, me embarqué en el Infiernillo, en una lancha, y bajando el rio citado, me puse en el Astillero en cinco horas y media, en cuyo tiempo anduve mas de 20 leguas: parándome á cada cuarto de hora, para echar la sondaleza y hacer otras observaciones que me parecian conducentes al desempeño de mi comision.
Al dia siguiente me orienté para dar principio á mi reconocimiento, que reduje á siete puntos principales: que son, la barra, el puerto de Maule, el Rio de Maule con todos los esteros que corren por dentro y fuera de la Villa Nueva Bilbao, el Astillero, que no puede haber cosa mejor en el Mar Pacífico, los diques, que se pueden construir con la mayor facilidad, la caleta, ó ensenadita de la Villa, que está al S de los farallones, la Villa de la Nueva Bilbao, y los defectos de la poblacion, de los que voy á tratar separadamente.
Primeramente, lo que mas he estrañado es, que haya pilotos y otras personas que declaren, que la barra puede estorbar la entrada y la salida de este puerto; mientras que, Exmo. Señor, su único defecto es, permitir que entren navios de alto bordo.
La boca de este rio tiene mas de 800 varas de ancho, y la canal en su menor profundidad, de 30 hasta 31 palmos de agua, de cuyas dimensiones se deduce que debe haber bastante capacidad para la entrada y salida, sin riesgo alguno: pero para ello es preciso que el piloto no lo sea de agua dulce, que en mi país llaman lamanur. Es positivo que el mar se alborota algunas veces, pero sucede con los vientos que corren desde el S para el O, y tambien hasta el N; pero se calman con los contrarios inmediatamente, lo que me consta por mi propia experiencia. Para la entrada se necesitan los del O para el S, y para la salida los opuestos, y como ambos son frecuentes, y de dia reinan los primeros, hasta las ocho ó las nueve, y los segundos, como son terrales, hasta las mismas horas de la mañana, no hay dificultad para entrar ni salir de este rio. La marejada no impide la entrada, y retardando esta hasta que calmen los vientos que alteran el mar, toda dificultad queda vencida. Los buques que vengan de la parte del N deben precisamente hacer su recalada entre las puntas de Humo y Pullaullau, aproximándose á la costa: tomando por objeto el cerro de Mutrungue, y franqueando la citada boca al ESE, se ceñirán á uno ú otro extremo de ella, segun el viento: tomarán puerto en el rio, en el que anclarán con seguridad en donde les convenga. Con esta misma aproximacion al Pullaulau, y prolongando la costa, franqueando primero la entrada bajo de los mismos principios ya dichos, se asegurará el puerto á las embarcaciones que navegan á la parte del S, y estas lograrán el surgidero que deben desear sin pension alguna, en una bahia que, aunque chica, es excelente. Bien podria extenderme mas, Exmo. Señor, sobre esto punto, pero lo dejo todo á su sábia penetracion.
Segundo, el Rio de Maule, que no puede ser mejor que lo que es, (pues es navegable por ahora 20 y tantas leguas, y si se le echa parte del Rio de Lontué, lo será de 27, y quizás mas), porque no tiene la corriente que manifiesta cerca de la laguna en que estan sus nacientes, ni en la Cordillera, ni menos á cuatro ó cinco leguas de San Agustin de Talca ó al Morro é Infiernillo, pues permite que los buques puedan anclarse con toda seguridad.
Tercero, el Astillero tiene todo cuanto se puede apetecer en un establecimiento de esta clase:—maderas, cáñamo, lino, sebo, brea y alquitran; con tal abundancia de todo, que puede muy bien establecer un comercio muy crecido; tambien se pueden fabricar en él buques mercantes, y fragatas para la real armada, y llevar hasta los puertos intermedios maderas para la construccion de navios de línea, porque sus montañas son inagotables. Esto astillero està de tal modo situado, que tiene capacidad suficiente y fondo para echarlos al agua, y despues concluirlos en la caleta.
Cuarto, los diques los ofrece la situacion misma del puerto, porque á la primera ojeada se ofrecen tres muy superiores: el primero entre la villa y la isla de Vilches, (que es el mejor) el segundo en el mismo astillero, y el tercero, doblando el cerro de Animas, rio arriba, cuyas obras costarán poco, si las dirige un ingeniero hidráulico experto.
Quinto, la caleta ò ensenadita, es una bahia corta, pero muy á propósito para aquel puerto, villa y astillero, y aun para los diques: moderadamente abrigada para los vientos del S, porque en ella se pueden concluir los barcos y tambien descargarlos, cuando el buque calase un poco mas agua de la que permite el fondo del puerto ó de la barra; pues que las embarcaciones se atracarán á tierra, y con cualquier cabo se amarrarán en unas peñas, quedando mas seguras que con la ancla de esperanza y bajo de la boca del cañon, siempre que se fabriquen dos fortines en la boca, ó extremos de la caleta: el primero en el Farallon de Souillac, (que es uno de los tres que hay en la boca del puerto y à la orilla del S de él) el que tendrá dos oficios, que llamo de defensa general: el primero para defender é impedir la entrada de este puerto; cuyo parage tiene una recomendacion muy particular, y es que las embarcaciones no podrán ser apresadas ni ofendidas, ni tampoco naufragar, porque estan abrigadas de los seis farallones que hay en aquel parage, cuyas bocas se deben cerrar porque perjudican mucho al puerto y mucho mas á la barra, y porque de los otros tres farallones, á muy poca costa, se sacarán las piedras para todos ellos, como tambien la concha, en la misma orilla del mar, para hacer la cal, pues que la leña la tienen á mano. Los otros tres farallones que hay en aquel parage, estan unidos entre sí, y en el mismo continente, que sirve de abrigo al amarradero, á la villa, al puerto y al astillero. El segundo fortin se deberá construir en el segundo amarradero, que está en la caleta ó ensenadita, en un parage que llaman la Iglesia de Bouza, cuya artilleria se cruzará con la primera, siempre que los dos cañones se puedan manejar de modo que defiendan la boca ó entrada del citado puerto y la caleta. Con estas cuatro piezas de artilleria se impedirá cualquier desembarco que pudiera intentar el enemigo: pues si lo verificase, toda la campaña y la ciudad de San Agustin de Talca se quedarian en poder suyo, que tendria bastante lugar para saquearlos; y esta resolucion, una vez tomada, seria sin remedio, porque en dos dias concluiria con todo, antes que lo supieran en la capital de este reino, y una vez verificado su desembarco, seria mas que dificultoso desalojarlos.
Sexto, la Nueva Bilbao està muy bien situada, á las márgenes y orilla del S del Rio de Maule, con una regular extension de terreno, suficiente para una buena y cómoda poblacion, y con el mejor puerto de mar de todo este continente. Tiene maderas de toda clase y calidad para construir buques, las cuales ofrecen á estos pobladores otro ramo de comercio muy ventajoso, porque en todos los Puertos Intermedios hasta Lima no hay otra madera que las que se cria en las montañas que circundan la Villa de Bilbao, excepto la isla de Chiloé, que abunda de maderas, con que hacen su retorno. Si se le agrega un lavadero de oro que tiene en sus cercanias, no hay duda de que su comercio puede tomar una muy grande extension.
Séptimo y último, los defectos de la Nueva Villa de Bilbao consisten en primer lugar en que sus pobladores y moradores, que componen en el dia una pequeña comunidad de mil almas, pretenden que se les dén tierras para chacras á la orilla del N del Rio de Maule. Esta division del rio de por medio podría muy bien perjudicar á los seis primeros puntos que acabo de explicar, ó á cualquiera de ellos, siempre que nuestra desgracia permitiera que se verificára el desembarco. Por lo que me parece, que seria mejor darles tierras de chacras en la misma orilla del S, en la que está edificada la ciudad. Pudiera extenderme mas sobre este particular, pero como me contemplo bastante escaso de noticias, lo remito á la experiencia.
Despues de haber terminado este reconocimiento, el dia 23 del pasado, solicité tratar con los gefes que me debian proporcionar el auxilio para mi regreso.
El descubridor D. Santiago Cerro y Zamudio no parece, é ignoro su paradero, por lo que creo caminar sin él, porque no lo necesito. Yo, Señor Exmo., no aspiro á otra cosa mas que al honor de haber cumplido en cuanto se ha dignado mandarme V. E., y no seré poco feliz si alcanzáre su aprobacion.
Nuestro Señor guarde los felices y nobles años de V. E.
San Agustin de Talca, y Diciembre 2 de 1805.
J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
Exmo. Señor Virey, Marques de Sobremonte.
Exmo. Señor Virey, Marques de Sobremonte.
[Descubrimiento del gran Rio Diamante, que corre á la orilla de un cerrito aislado de las pampas.]
El Rio Diamante nace al pié de un gran cerro de este nombre, que es uno de la Cordillera de los Andes, y que no debe confundirse con el Cerrito Diamante, que está aislado á la orilla de este gran rio en la parte S, y forma parte de la cadena que tiene su principio en las cercanías del Fuerte de San José Nepomuceno, y corre N y S hasta los de la Casa Pintada, y desde allí, de O á E con alguna inclinacion al S, hasta la Laguna del Pescado, y al O, comprendiendo el gran Cerro Nevado. Otra cadena de cerritos, que se desprende del mismo Cerro Diamante, corre de E á O, formando un estrecho en aquella pampa, de unas tres leguas de ancho, hasta juntarse con el que llaman del Morro, al S del gran Rio de San Pedro. De manera que los Peguenches estan poblados entre estos cerritos y la Cordillera, y poseen tambien todos los valles que pertenecen á los vertientes de las aguas que corren por el otro lado hasta el Mar Pacífico, en donde los chilenos españoles tienen sus estancias.
NOTA. — Este gran Rio del Tunuyan á corta distancia de la Cordillera se divide en dos brazos: al primero se le dá el nombre de Rio Viejo, y al segundo, el de Rio Tunuyan: ambos se pasan en cualquier parte, cuando las aguas no son muy abundantes, aunque su fondo es muy fangoso.
NOTA. 2.ª — Este camino es el que llevan los Peguenches cuando pasan á Mendoza para comerciar. Es en gran parte muy pedregoso, pero todo el terreno es de pan-llevar; lo mismo que el del Rio Diamante en ambas orillas: por cuyo motivo todo aquel campo está lleno de ganados alzados.
[INDICE.]
| Oficio al Virey de Buenos Aires. | [ 3] |
| Diario del viage de San Agustin de Talca al Fuerte de San Rafael. | [ 5] |
| Oficio al Virey de Buenos Aires sobre dicho viage. | [15] |
| Continuacion del diario, desde el Fuerte de San Rafael hasta la Villa de Lujan. | [18] |
| Notas del proyecto para hacer navegable el Rio Claro, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta el puerto de la Nueva Bilbao. | [27] |
| Itinerario del camino desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta la villa y puerto de la Nueva Bilbao, en la boca del gran Rio de Maule. | [29] |
| Relacion de un nuevo paso por el boquete del Rio Atuel. | [31] |
| Itinerario desde la ciudad de San Agustin de Talca, por el norte, á la de Santiago de Chile y à Valparaiso. | [32] |
| Itinerario desde la ciudad de San Agustin de Talca, hasta la Concepcion de Penco. | [37] |
| Descripcion de la provincia de Maule. | [38] |
| Descripcion geográfica de los campos de San Agustin de Talca. | [41] |
| Itinerario desde la estancia del Frutillar, á la orilla del Rio Claro, hasta el puerto de la Nueva Bilbao, en la boca del Rio de Maule. | [58] |
| Oficio al Virey. | [72] |
| Descubrimiento del gran Rio Diamante, que corre á la orilla de un cerrito aislado de las pampas. | [76] |