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ES PROPIEDAD

RUBÉN DARIO

LIRA PÓSTUMA

VOLUMEN XXI DE LAS OBRAS COMPLETAS ADMINISTRACIÓN EDITORIAL «MUNDO LATINO» MADRID


«PAX»

En sangre y en llanto está la tierra antigua.

La Muerte cautelosa, o abrasante o ambigua

pasa sobre las huellas

del Cristo de pies sonrosados

que regó lágrimas y estrellas.

La humanidad, inquieta,

ve la muerte de un papa y el nacer de un cometa

como en el año mil.

Y ve una nueva torre de Babel

desmoronarse en hoguera cruel

al estampido del cañón y del fusil.

«¡Matribus detestata!» Madre negra

a quien el ronco ruido alegra

de los leones: Palas,

odiosa a las dulces mejillas,

puesto que das las flechas y las balas;

abominada seas

por los corrientes siglos y fugaces edades,

porque a pesar de todo, tus fuertes potestades

sucumbirán al trueno de oro de las ideas.

Amontonad bibliotecas,

poblad las pinacotecas

con los prodigios del pincel

y del buril y del cincel.

Hace la evocación de Homero, Vinci, Dante

para que vean el

espectáculo cruel

desde el principio hasta el fin:

¡La quijada del rumiante

en la mano de Caín

sobre la frente de Abel!...

* * * * *

Se grita: ¡Guerra Santa!

acercando el puñal a la garganta,

o sacando la espada de la vaina;

y en el nombre de Dios,

casas de Dios en Reims y Lovaina

¡las derrumba el obús 42!...

¡No, Reyes! Que la guerra es infernal es cierto;

cierto que duerme un lobo

en el alma fatal del adanida;

mas también Jesucristo no está muerto.

¡Y contra el homicidio, el odio, el robo,

el es la Luz, el Camino y la Vida!...

* * * * *

¡Emperadores! ¡Reyes! ¡Presidentes! la hora

llegará de la Aurora.

Pasarán las visiones de Durero;

pasarán de Callot los lansquenetes,

los horrores de Goya, el visionario,

en la memoria amarga de la tierra.

Pasará de la guerra el tigre fiero,

se olvidarán obuses y mosquetes,

y ante la sacra sangre del Calvario

se acabarán las sangres de la guerra.


Pájaros de las islas, ¡oh pájaros marinos!

vuestros revuelos, con

ser dicha de mis ojos, son problemas divinos

de mi meditación.


PÁJAROS DE LAS ISLAS.....

Pájaros de las islas, en vuestra concurrencia

hay una voluntad,

hay un arte secreto y una divina ciencia,

gracia de eternidad.

Vuestras evoluciones, academia expresiva,

signos sobre el azur,

riegan a Oriente ensueño, a Occidente ansia viva,

paz a Norte y a Sur.

La gloria de las rosas y el candor de los lirios

a vuestros ojos son,

y a vuestras alas líricas son las brisas de Ulises,

los vientos de Jasón.

Almas dulces y herméticas que al eterno problema

sois en cifra veloz

lo mismo que la roca, el huracán, la gema,

el iris y la voz.

Pájaros de las islas, ¡oh pájaros marinos!

vuestros revuelos, con

ser dicha de mis ojos, son problemas divinos

de mi meditación.

Y con las alas puras de mi deseo abiertas

hacia la inmensidad,

imito vuestros giros en busca de las puertas

de la única Verdad.


A UNA COLOMBIANA

Sabe: más de una amorosa

Rosa

ante tu frente risueña

sueña.

Dando su amable doctrina

trina

el ruiseñor ante ti,

y

el que se acerca a tu llama

ama.


LA VIDA Y LA MUERTE

Quién nos brinda la urna henchida?

¿Quién nos da la estrella escondida?

¿Quién le da sangre al Panida?

La Vida.

¿Quién la copa fragante vierte?

¿Quién detiene el paso a la suerte?

¿Quién a la Esperanza pervierte?

La Muerte.


PORTEÑA

Ayer el pavimento sonoro de Florida

sintió trotar el tronco de potros de Inglaterra

que arrastran la victoria donde al amor convida

la faz de la morocha más linda de esta tierra.

El coche se perdía camino de Palermo,

cuando miré a mi lado, sentada en su cupé,

a una divina rubia que, como un niño enfermo,

tenía triste y pálida su faz de rosa te.

De esta visión porteña quedó en mi mente escrita

la página vibrante que es hoy una canción

a tus azules ojos, celeste Margarita,

a tus miradas negras, hermana de Mignon!


TRISTE, MUY TRISTEMENTE...

Un día estaba yo triste, muy tristemente

viendo cómo caía el agua de una fuente;

era la noche dulce y argentina. Lloraba

la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba

la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista,

diluía la lágrima de un misterioso artista.

Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,

que mezclaba mi alma al chorro de la fuente.


es un ritmo de onda de mar.


Oh, miseria de toda lucha por lo finito!

es como el ala de la mariposa

nuestro brazo que deja el pensamiento escrito.

Nuestra infancia vale la rosa,

el relámpago nuestro mirar,

y el ritmo que en el pecho

nuestro corazón mueve,

es un ritmo de onda de mar,

o un caer de copo de nieve,

o el del cantar

del ruiseñor,

que dura lo que dura el perfumar

de su hermana la flor.

¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!

el alma que se advierte sencilla y mira claramente

la gracia pura de la luz cara a cara,

como el botón de rosa, como la coccinela,

esa alma es la que al fondo del infinito vuela.

El alma que ha olvidado la admiración, que sufre

en la melancolía agria, olorosa a azufre,

de envidiar malamente y duramente, anida

en un nido de topos. Es manca. Está tullida.

¡Oh, miseria de toda lucha por lo finito!


ALBUM

A Regina Alcalde de Zafra.

Corre, Atalanta, corre, y tu rosas al viento

dejen de su perfume la embriagadora estela;

corre, Atalanta, corre, vuela, Atalanta, vuela

veloz como el relámpago o como el pensamiento.

Deja atrás las montañas pintorescas,

en donde Diana

y sus ninfas hermosas,

al triunfo de la lírica mañana,

se coronan de rosas

frescas.

Y cuando hayas dejado el terrestre elemento,

vuela sobre la mar como las golondrinas,

y bajo las estrellas que en su azul firmamento

se coronan de rosas diamantinas.

Y en lo azul infinito, detén tu raudo empeño

cuando llegues a la isla en donde mora

una princesa que un día vió un Simbad del Ensueño

que se guió por la huella del carro de la Aurora.

¡Atalanta, alma mía!

¡Alma mía, Atalanta!

Es allí donde eternamente canta

su noche un ruiseñor, una alondra su día.

Hay un jardín y en el jardín hay una

fuente donde se abrevan

pavorreales del Sol y cisnes de la Luna.

Limoneros fragantes sus azahares nievan

y regula las horas una invisible lira.

Y en un palacio de oro maravilloso mira

a la bella señora

que nostálgica mora;

y dile de mi parte si ha llegado la hora

que mi espíritu anhela...

Y si dice que sí, ven al momento.

Corre, Atalanta, corre, vuela, alma mía, vuela

veloz como el relámpago y como el pensamiento...


MARÍA

Sol y solera sabía

que tenía

esta María

foco de miel ilusiones

pero

lo que a otro poeta espero

es el fiero

querer de los corazones.

Todo está lleno del día

María.

La voz de un clarin va

allá

para decirte de amor

y de dolor

y para seguir tu suerte

¡hasta la muerte!

¡María!

Aún encuentro todavía

una expresión

que te da mi corazón

que saca de su pensar

pesar

que saca del sentimiento

viento.

No, ya no siento ni amo,

mas acepta lo que ofrezco

fresco

atado en mi fresco ramo

¡amo!


para tus mujeres huríes,


A LA REPUBLICA DOMINICANA

I

Olor a nardos y olor a rosa,

lo que adivino, lo que distingo,

el sol, los pájaros, la mariposa,

Santo Domingo, Santo Domingo.

Yo te adivino, yo te distingo

lo que algún día me puedas ser,

Santo Domingo, Santo Domingo,

que yo algún día te pueda ver.

Dios permitiera que yo algún día

llegara a costas que bellas son,

por sus historias, su melodía,

sus entusiasmos y su Colón.

* * * * *

¡Oh República Dominicana!

Tú que debieras estar,

como una Virgen en su altar,

en toda patria americana;

Tú, que eres la sublime hermana

que nos dió nuestro despertar,

mereces la voz soberana:

¡Toda la tierra y todo el mar!

II

Brillantes, oro y rubíes,

República Dominicana,

sé cómo orgullosa y ufana

te muestras bella y sonríes.

Tienes para tus hombres fieros,

para tus mujeres uríes,

las palmas de los cocoteros,

las alas de los colibríes.

Santo Domingo, vió una vela

allá, en la Academia, Platón,

y eso anunció la carabela

que llevó a tu tierra Colón.


LA GRAN COSMÓPOLIS

(Meditaciones de la madrugada.)

Casas de cincuenta pisos,

servidumbre de color,

millones de circuncisos,

máquinas, diarios, avisos

y dolor, dolor, dolor...!

¡Estos son los hombres fuentes

que vierten áureas corrientes

y multiplican simientes

por su ciclópeo fragor,

y tras la Quinta Avenida

la Miseria está vestida

con dolor, dolor, dolor...!

¡Sé que hay placer y que hay gloria

allí, en el Waldorff Astoria,

en donde dan su victoria

la riqueza y el amor;

pero en la orilla del río

sé quiénes mueren de frío,

y lo que es triste, Dios mío,

de dolor, dolor, dolor...!

Pues aunque dan millonarios

sus talentos y denarios,

son muchos más los calvarios

donde hay que llevar la flor

de la Caridad divina

que hacia el pobre a Dios inclina

y da amor, amor y amor.

Irá la suprema villa

como ingente maravilla

donde todo suena y brilla

en un ambiente opresor,

con sus conquistas de acero,

con sus luchas de dinero,

sin saber que allí está entero

todo el germen del dolor.

Todos esos millonarios

viven en mármoles parios

con residuos de Calvarios,

y es roja, roja su flor.

No es la rosa que el Sol lleva

ni la azucena que nieva,

sino el clavel que se abreva

en la sangre del dolor.

Allí pasa el chino, el ruso,

el kalmulko y el boruso;

y toda obra y todo uso

a la tierra nueva es fiel,

pues se ajusta y se acomoda

toda fe y manera toda,

a lo que ase, lima y poda

el sin par tío Samuel.

Alto es él, mirada fiera,

su chaleco es su bandera

como lo es sombrero y frac;

si no es hombre de conquistas

todo el mundo tiene vistas

las estrellas y las listas

que bien sábese están listas

en reposo o en vivac.

Aquí el amontonamiento

mató amor y sentimiento;

mas en todo existe Dios

y yo he visto mil cariños

acercarse hacia los niños

del trineo y los armiños

del anciano Santa Claus.

Porque el yanqui ama sus hierros,

sus caballos y sus perros,

y su yacht y su foot-ball;

pero adora la alegría,

con la fuerza, la armonía:

un muchacho que se ría

y una niña como un sol.


La vida pasa...


A UNA MUJER

Jamás he visto quien se entrega

maravillosa y sobrehumana,

siendo la maravilla griega

y siendo la virgen cristiana.

Llenas de penas y engaños,

y de amarguras y dolores,

quisiera mandarte unas flores

que contuvieran mis veinte años.

Veinte años magníficos, puros,

quizás vagos, quizás perversos,

pero que irían con mis versos

llenos de mis ojos obscuros.

La vida pasa, pisa y vuela,

haciendo la vida en concreto,

dando los ojos de la abuela

para la sonrisa del nieto.

Sonora, pura, bella, inmensa,

permite al que siente y piensa

magnificarte y ofrendarte,

en nombre del verso y del Arte.

Y pues eres una mujer

que hay que admirar y que querer,

que hay que admirar y que amar,

que hay que buscar y que escoger,

que hay que sentir y que estimar,

que hay que vivir y que adorar,

que hay que dormir y que besar,

que hay que sufrir y contemplar.


A LUCÍA

Norte puro y belleza nórdicamente pura,

sabiendo la beldad de tu egregia escultura

y de la maravilla que en tus ojos se fragua,

déjame saludarte, hija de Nicaragua.

Yo quería que fuera en francés mi saludo;

pero yo ante tus vates me reconcentro mudo.

Yo sé hablar en la lengua de mi voz familiar,

la que es pan, agua, sal y llama del hogar.

¿Sabes tú el corazón que te busca y prefiere?

En nuestra tierra, el beso, cuando se inicia, hiere.

No sería pedirte una cosa quimérica

juntar tu amor de Francia a nuestro amor de América.

Tenemos frases, besos y misteriosos halagos,

que dicen nuestras dudas y palabras y afanes;

mas que tienen el alma de nuestros dulces lagos

y el verso hecho de llamas que dan nuestros volcanes.

Sí, gentil digna niña de Francia:

para el hombre que viene allá del mar...,

cualquiera rosa lleva su fragancia

en donde tenga que aromar y amar.

Cuando contemplas, cuando sonríes...


BELLA CUBANA

Cuando contemplas, cuando sonríes,

tú no haces nunca que obras preciosas;

cuando sonríes, los colibríes,

cuando contemplas, las mariposas.

¿Por qué fecundas y por qué brillas,

siendo la pálida, la misteriosa,

y siendo el lirio, siendo la rosa

y siendo reina de las Antillas?


PARA MARIANO DE CAVIA

Maestro: te mando mi alma,

te mando mi rosa, te mando mi amor.

Con un cóndor vivo te mando mi palma,

con una paloma te mando mi flor.

Por tu nacimiento me floreció un verso

lleno de dulzura, y era tan profundo,

que ya contenía todo el universo

con que dominaras la lira del mundo.

Comprende que nunca cambiara mi alma

por lo que en ti hubiera de ritmo y razón;

laurel que me cubra, no vale tu palma,

y es poco tu afecto por mi corazón.


...en Castilla...


DESPEDIDA

Para María Guerrero, que los declamó en el Teatro Odeón, de Buenos Aires, la noche del 5 de Julio de 1897.

Al partir, justo es que os diga

cómo a mí no ha sido extraña

tierra en que renace España,

por hidalga y por amiga.

Frescos, fragantes y finos,

nutridos de savia ardiente,

hoy acaricia mi frente

los laureles argentinos.

Vuestros corazones son

armoniosos y vibrantes

por la sangre de Cervantes,

de Moreto y Calderón.

Y fuera en vosotros mengua

que desdeñarais un día

con vuestra propia hidalguía

vuestra raza y vuestra lengua.

Mas no; lleno de frescor

libre bajo el cielo brilla

el árbol cuya semilla

plantara el Conquistador.

Vine, sí, si vencí yo

la victoria conseguís:

estaré en otro país

pero en otra patria ¡no!

Aquí la musa divina

de Calderón halló rosas;

y tuvo palmas fastuosas

la de Tirso de Molina.

La Niña Boba en Castilla

más afamada no fué,

ni la desventura de

doña Estrella de Sevilla.

Vuestro afecto se aquilata,

y nuestro mental tesoro

se ufana en bajel de oro

sobre el Río de la Plata.

Sabéis honrar las brillantes

máscaras, que mi alma adora,

y a Talía vencedora

coronada de diamantes.

Que sois gentiles, es fama;

mas vuestro afecto conquista

a la dama y a la artista

como artista y como dama.

La noble sangre latina

y la lengua castellana

juntan con el alma hispana

la joven alma argentina.

Y, dichosa mensajera,

yo voy a decir a España

que en nuestra cordial campaña

flota una misma bandera.

Mantengamos ese fuego

que caliente ambas naciones...

¡y, hasta luego, corazones

argentinos; hasta luego!


A FRANCISCA

I

Francisca, tú has venido

en la hora segura;

la mañana es obscura

y está caliente el nido.

Tú tienes el sentido

de la palabra pura,

y tu alma te asegura

el amante marido.

Un marido y amante

que, terrible y constante,

será contigo dos.

Y que fuera contigo,

como amante y amigo,

al infierno o a Dios.

II

Francisca, es la alborada,

y la aurora es azul;

el amor es inmenso

y eres pequeña tú.

Mas en tu pobre urna

cabe la eterna luz,

que es de tu alma y la mía

un diamante común.

III

Franca, cristalina,

alma sororal,

entre la neblina

de mi dolor y de mi mal!

Alma pura,

alma franca,

alma obscura

y tan blanca...

Sé conmigo

un amigo,

sé lo que debes ser,

lo que Dios te propuso

la ternura y el huso,

con el grano de trigo

y la copa de vino,

y el arrullo sincero

y el trino,

a la hora y a tiempo.

¡A la hora del alba y de la tarde,

del despertar y del soñar y el beso!

Alma sororal y obscura

con tus cantos de España,

que te juntas a mi vida

rara,

y a mi soñar difuso

y a mi soberbia lira,

con tu rueca y tu huso,

ante mi bella mentira,

ante Verlaine y Hugo,

tú que vienes

de campos remotos y ocultos!

IV

La fuente dice: «Yo te he visto soñar.»

El árbol dice: «Yo te he visto pensar.»

Y aquel ruiseñor de los mil años

repite lo del cuervo: «¡Jamás!»

V

Francisca, sé suave,

es tu dulce deber,

sé para mí un ave

que fuera una mujer.

Francisca, sé una flor

y mi vida perfuma,

hecha toda de amor

y de dolor y espuma.

Francisca, sé un ungüento

como mi pensamiento;

Francisca, sé una flor

cual mi sutil amor;

Francisca, sé mujer,

como se debe ser...

Saber amar y sentir

y admirar como rezar...

Y la ciencia del vivir

y la virtud de esperar.

VI

Ajena al dolo y al sentir artero,

llena de la ilusión que da la fe,

lazarillo de Dios en mi sendero,

Francisca Sánchez, acompáñame...

En mi pensar de duelo y de martirio,

casi inconsciente me pusiste miel,

multiplicaste pétalos de lirio

y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste

y elevarte al amor sin comprender;

enciendes luz en las horas del triste,

pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido

para regar el árbol de mi fe;

hacia la fuente de noche y de olvido,

Francisca Sánchez, acompáñame...


Te recomiendo a ti, mi poeta y amigo,


A UN POETA

Te recomiendo a ti, mi poeta y amigo,

que comprendas mañana mi profundo cariño,

y que escuches mi voz en la voz de mi niño,

y que aceptes la hostia en la virtud del trigo.

Sabe que cuando muera yo te escucho y te sigo;

que si haces bien, te aplaudo; que si haces mal, te riño;

si soy lira, te canto; si cíngulo, te ciño;

si en tu cerebro, seso, y si en tu vientre, ombligo.

Y comprende que en el don de la pura vida

que no se puede dar manca ni dividida

para los que creemos que hay algo supremo,

yo me pongo a esperar a la esperanza ida,

y conduzco entretanto la barca de mi vida;

Caronte es el piloto, mas yo dirijo el remo.


BABYHOOD

A Julia Beatriz Berisso.

Concreción de un jardín de amores,

con tu faz de querubín serio,

cual si supieras el misterio

de la humana flor de las flores;

pronto estarás en la estación

en que tu intuición adivine

a Dios, cuando el pájaro trine,

o palpite tu corazón.

Adivinando a Dios, o al dios

que en tu mente y en tus sentidos,

por el dulce enigma de dos,

te dé el secreto de los nidos.

Seas emperatriz futura

y un corazón sea tu imperio,

por la beldad de tu ternura

y el cetro de tu cautiverio.

Y versos dulces sean dichos

en donde trisquen halagüeños

los cervatillos de tus sueños

con las corzas de tus caprichos.

Y huelle tu talón de rosa

la arena de oro perfumado

por los ungüentos de la Esposa

en los jardines del Amado.


Caminos.


CAMINOS

I

Qué vereda se indica,

cuál es la vía santa,

cuando Jesús predica

o cuando Nietzsche canta?

II

¿La vía de querer,

o la vía de obrar?

¿La vía de poder,

o la vía de amar?

III

Embriagarse en el opio

que las tristezas calma.

Ser el mártir de su alma

o ser el héroe propio.

IV

Martirizar la vida

con perjuicio del juicio,

y hacerla decidida

para ir al sacrificio.

V

Tener la voluntad

hecha de acero y oro;

tener la honestidad

como íntimo tesoro.

VI

O bien ser el tirano

que surge de repente,

con la idea en la mente

o la espada en la mano.

VII

En la tierra o el mar,

ser el conquistador

que lleva su esplendor

a matar y a aplastar.

VIII

Pues nuestro hombre de barro

es en todo país:

o Francisco Pizarro

o Francisco de Asís.

IX

Juntas almas fervientes,

han tenido igual vuelo:

conquistar continentes

o conquistar el cielo.

X

Santidad y heroísmo

tienen el propio vuelo

con el genio que vuela entre los dos:

los Santos y los Héroes

tienen el propio cielo,

y todos ellos buscan la dirección de Dios.


EL PADRE NUESTRO DE PAN

Padre nuestro, padre ambiguo

de los milagros eternos

que admiramos los modernos

por tu gran prestigio antiguo.

La ninfa junto a la fuente pasa

y tiene en su blancura

lo que inspira, lo que dura,

lo que aroma y lo que abrasa.

Pues al ver la viva flor

o la estatua que se mueve,

hecha de rosa y de nieve,

nos toma el alma el amor.

Pan nuestro que estás en la tierra,

porque el universo se asombre,

glorificado sea tu nombre

por todo lo que en él se encierra.

Vuélvanos tu reino de fiesta

en que tú aparezcas y cantes

con los tropeles de bacantes

mancillando la floresta.

Hunde siempre violento y vivo

y por tus ímpetus agrestes,

en el cielo cuernos celestes

y en la tierra patas de chivo.

Danos ritmo, medida y pauta

al amor de tu melodía,

y que haya al amor de tu flauta

amor nuestro de cada día.

Deudas que el alma amando trunca

están en tu disposición,

y no le concedas perdón

a aquel que no haya amado nunca.


Grecia.


MATER PULCHRA

Al general J. Santos Zelaya

en la muerte de su madre.

Es Grecia, es Roma. Clámides

y togas. Es el tiempo maravilloso. Es

el Partenón, el templo de Apolo, las Pirámides,

las glorias hechas ruinas que volverán después.

Es el águila enorme que levanta su vuelo

bañada en la luz sacra de vasta poesía.

Y con todo, la herida de su materno duelo

hace exclamar a César inundado de cielo:

—¡Oh madre! ¡Oh madre! ¡Oh madre! ¡Oh dice madre mía!


VARGAS VILA EN SU LIBRERÍA

En su maravillosa vida trabaja quieto.

El reloj da su hora con tranquilidad.

Pasa un soplo de biblioteca: Ya es Bagdad

o Inspruck, o bien algo que habla de Paracleto.

No sé si a veces su verbo ágil al conceto

en su enérgica forma pasa la Humanidad

en un exceso de pasión o de verdad.

Yo sé que le conozco, le mido y le interpreto.

Desconfía de los que se apropincuan al daño

de ese querer usual que cariños no finge,

pues siendo bachiller le doctoró el engaño.

Así su amor no corta ni su afecto restringe

sino cuando tritura muy cuerdamente, al paño

la ración de miserias con que ayuda a la esfinge.


Si eres tan bella y pura y misteriosa,


EVA

Si eres tan bella y pura y misteriosa, pasa;

no seas ni el rubí, ni la rosa o la brasa,

porque en tus tentaciones maravillosas, puedes

contarme en tus miradas, o meterme en tus redes.

Yo no sé qué hay en ti de la noche estrellada,

y ni sé qué hay en ti de la mujer amada.


CANTARES ANDALUCES

Mi nombre miré en la arena

y no lo quise borrar,

para dejarles mis penas

a las espumas del mar.

¿De dónde vienes, mi vida?

Vida mía, ¿adónde vas?

Ven a curarme esta herida,

que no se cierra jamás.

Para qué tanto pensar,

si en esta cosa tan pura

saboreamos la amargura,

la amargura de la mar.

Filomela está dormida,

¿qué te dijo su canción?

Canta sólo en esta vida

una vez el corazón.

Vida mía, vida mía,

qué divina está la mar.

¿Cómo no supe aquel día

que me habías de olvidar?

Está ardiendo mi incensario,

es una copa de Ofir.

«Navegar es necesario»

y es necesario vivir.

Me dan los vientos su aliento

y sopla mi voluntad.

Séle tú propicio, ¡oh viento!,

a la barca de Simbad.


Mira el signo sutil que los dedos del viento


LA ESPIGA

Mira el signo sutil que los dedos del viento

hacen al agitar el tallo que se inclina

y se alza en una rítmica virtud de movimiento

con el áureo pincel de la flor de la harina.

Trazan sobre la tela azul del firmamento

el misterio inmortal de la tierra divina

y el alma de las cosas que da su sacramento

en una interminable frescura matutina.

Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.

De las floridas urnas místico incienso aroma

el vasto altar en donde triunfa la azul sonrisa;

aún verde está y cubierto de flores el madero,

bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero

y en la espiga de oro y luz duerme la misa.


Luz antigua. Velas rojas.

Velas blancas. Bruma. Sol.


SUEÑOS

A Miguel Moya.

El pinar está a mi lado.

¡Oh, dulzura del pinar!

El pinar está a mi lado,

¡cuántas cosas me ha contado

que no puedo revelar!

¡Oh pinar suave y sombrío

que produces dulce son!

Son de espumas, son de río;

son amable al sueño mío;

son de sueño y corazón.

He soñado historia y brillo,

armas, glorias y poder;

fuí señor de horca y cuchillo

al amparo del castillo,

del castillo de Bellver.

Y las hojas de los pinos

daban sombra a mi soñar;

pinos llenos de los trinos

de los pájaros divinos

que encantaban el pinar.

Luz antigua. Velas rojas.

Velas blancas. Bruma. Sol.

¿Qué murmuran estas hojas

del pinar en español?

Van marcando los destinos

siempre siglo, norma o fin:

Tú recibe de los pinos

Bon de turpi, en mallorquín.


NEMROD ESTÁ CONTENTO

Y el Sacro Santo Espíritu

paloma se tornó.

Nemrod está contento...

¡Qué diablo de Nemrod!

El tigre ruge:—¡Vivo!

¡Siento!—brama el león,

y la paloma arrulla:

—Arrullo, siento y soy!

La flecha va en el bosque;

se hace el bosque feroz,

Nemrod está contento...

¡Qué diablo de Nemrod!

Apolo es el arquero,

Hércules, vencedor;

Ichora, sacrifica;

Vitrifuli y Moloch.

Redimidos carnívoros

con civilización,

imitamos alegres

el ejemplo del sol.

Nemrod está contento...

¡Qué diablo de Nemrod!

El buey y el asno saben

un secreto los dos:

¡El cristo de las bestias

ha sido el Mal Ladrón!

La sangre de las bestias

es roja bajo el sol;

la esencia de sus vidas

cual las del hombre son;

el ojo del buey tiene

inaudito esplendor.

Nemrod esta contento...

¡Qué diablo de Nemrod!

La lengua de las aves

sabía Salomón,

Mahoma de su yegua

hizo consagración.

Nemrod está contento...

¡Qué diablo de Nemrod!


Las torres de la catedral

aparecieron. Las divinas

horas de la mañana pura,


PEREGRINACIONES

I

En un momento crepuscular

pensé cantar una canción

en que toda la esencia mía

se exprimiría por mi voz:

predicaciones de San Pablo

o lamentaciones de Job,

de versículos evangélicos

o preceptos de Salomón.

¡Oh, Dios!

¿Hacia qué vaga Compostela

iba yo en peregrinación?

Con Valle Inclán o con San Roque,

¿adónde íbamos, Señor?

El perrillo que nos seguía,

¿no sería, acaso, un león?

Íbamos siguiendo una vasta

muchedumbre de todos los

puntos del mundo, que llegaba

a la gran peregrinación.

Era una noche negra, negra,

porque se había muerto el Sol:

nos entendíamos con gestos

porque había muerto la voz.

Reinaba en todo una espantosa

y profunda desolación.

¡Oh, Dios!

¿Y adónde íbamos aquellos

de aquella larga procesión;

donde no se hablaba ni oía,

ni se sentía la impresión

de estar en la vida carnal

y sí en el reinado del ¡ay!

Y en la perpetuidad del ¡oh!?

¡Oh, Dios!

II

Las torres de la catedral

aparecieron. Las divinas

horas de la mañana pura,

las sedas de la madrugada

saludaron nuestra llegada

con campanas y golondrinas.

¡Oh, Dios!

Y jamás habíamos visto

envuelto en oro y albor

emperador de aire y de mar,

que aquel Señor Jesucristo

sobre la custodia del Sol,

¡Oh, Dios!

Para tu querer y tu amar.

Visión fué de los peregrinos,

mas brotaron todas las flores

en roca dura y campo magro;

y por los prodigios divinos,

tuvimos pájaros cantores

cantando el verso del milagro.

Por la calle de los difuntos

vi a Nietzsche y Heine en sangre tintos;

parecían que estaban juntos

e iban por caminos distintos.

La ruta tenía su fin,

y dividimos un pan duro

en el rincón de un quicio oscuro

con el marqués de Bradomín.


AL RECIBIR UNA CARTA DE BUENOS AIRES

Has apurado, Rubén,

la célica medicina;

esperanza, amor y bien

son una poción divina,

peregrina.

Superior a toda ciencia

que te puedan dar los sabios:

ella ha vertido en tus labios

el elixir de Juvencia.

Lo que fué ya está borrado,

y el porvenir que obscuro era

es presente iluminado

por alba de primavera

verdadera.

Brille tu genio fecundo,

oriente sus ricas galas;

Alondra, tiende tus alas

sobre la aurora del mundo.

L. H. D.

Nunca ha existido doctor

crisostómico parlante

que aplicara semejante

Medicina del amor.

Y por

virtud tan linda y leal

de tal ciencia peregrina,

diamantina

la alondra alzará su vuelo,

pues le señalas abiertas

tú las puertas

de la esperanza y del cielo.

¡Ay!, hermano,

soberano

que te vas por todas partes

de las ciencias y las artes,

el corazón en la mano!

Que en los dos

se cristalice un poema

hecho de aurora suprema

y de voluntad de Dios!


AMOR

El amor está en las rosas

las rosas son el amor,

Cupido anda entre las cosas

y hace de ellas una flor.

A veces despierta un nido,

y a veces se va a vagar,

y anda en el viento, en el ruido

en el bosque y en el mar.

Hace despertar los truenos

y hace rugir los leones,

y forma jardines buenos

dentro de los corazones.

Es la voz, la voz errante,

que no encuentra su vocablo,

y expresa al ángel flotante,

o expresa al prófugo diablo.

Se extenúa, se propaga,

se multiplica, se vierte,

y es profunda, triste, vaga,

toda vida o toda muerte.

Anda errante un silfo extraño

que llena mi alma invasora

con las perlas de la hora

y los diamantes del año.

Yo al silfo le he visto. Y es

todo perlas y brillantes.

Las perlas se llaman: antes,

y los brillantes: después.


EPITALAMIO

Brilla en tu alma una estrella nórdicamente pura,

y en la blanca beldad de tu egregia escultura,

una maravillosa virtud de amor se fragua

que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua.

Que bendecida sea la parisiense hermosa

que hechizara allí lejos, como una rubia hada

al picaflor de fuego y a la garza de rosa,

con el místico azul de su tierna mirada!

Entre vivas fragancias tendrás a Pan sumiso;

por ti será más bello el lago de cristal,

la aurora de mi tierra ave del Paraíso,

y el poniente del trópico un gran pavo real.


SONETO

Oh Dios! Jamás yo pienso

en este vivir asesino,

hecho con la mujer y el vino

y con este Dios tan inmenso.

Este camino tan extenso,

que ni siquiera lo adivino;

esta viña aquí, y este pino

en la montaña en que yo pienso,

y esta montaña de cristal,

y esa reina del corazón,

y esa princesa del coral,

y esa novia de la ilusión,

si son del bien o son del mal...

Y después de todo..., ¡si son!...


LA ANCIANA

Pues la anciana me dijo: mira esta rosa seca

que encantó el aparato de su estación un día:

el tiempo que los muros altísimos derrueca

no privará este libro de su sabiduría.

En esos secos pétalos hay más filosofía

que la que darte pueda tu sabia biblioteca;

ella en mis labios pone la mágica armonía

con que en mi torno encarno los sueños de mi rueca.

«Sois un hada», le dije: «Soy un hada, me dijo:

y de la Primavera celebro el regocijo

dándoles vida y vuelo a estas hojas de rosa.»

Y transformóse en una princesa perfumada,

y en el aire sutil, de los dedos del hada

voló la rosa seca como una mariposa.


Recordar el parque Cousiño

como una divina visión,


DAMA

A una chilena.

Como son cosas de niño

y de visión y de ilusión

recordar el parque Cousiño

como una divina visión,

recordar las frondas espesas,

la opulencia de los carruajes,

y aquellas damas con sus trajes,

que eran a mí todas marquesas.

Y no haberte visto, señora,

encarnación de poesía,

saludarte en nombre del día

y besarte en nombre de aurora.

Brindarte por el sol y el agua

y por el granizo y el trueno,

una chispa de sol chileno

en un verso de Nicaragua.

Tú eres la luz y eres el templo

cuando con tu manto chileno

sabes hacer al hijo bueno

y brindas belleza y ejemplo.

Perla pura entre perlas buenas,

dulce belleza hecha de bien,

tu beldad nos viene de Atenas,

tu bondad de Jerusalén.

En ti veo paloma y honda,

todo misterio y poesía,

la sonrisa de la Yoconda

hecha por la Virgen María.

Si hay alguien que te llama bella

buscando el adularte, dile:

—¡Yo soy la más hermosa estrella

sobre la bandera de Chile!


LA FUENTE

Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata

para que un día puedas calmar la sed ardiente,

la sed que con su fuego más que la muerte mata.

Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,

otra agua que la suya tendrá que serte ingrata,

busca su oculto origen en la gruta viviente

donde la interna música de su cristal desata,

junto al árbol que llora y la roca que siente.

Guíete el misterioso eco de su murmullo,

asciende por los riscos ásperos del orgullo,

baja por la constancia y desciende al abismo

cuya entrada sombría guardan siete panteras:

son los Siete Pecados, las siete bestias fieras.

Llena la copa y bebe: la fuente está en ti mismo.


Dad limosna al que se agita.


LA CARIDAD

Dad al pobre, dad al pobre

paz, consuelo, alivio, pan!

¡Que recobre

la esperanza y la alegría

con la ayuda que le dan!

A las manos bondadosas

desde el cielo Dios envía

el perfume de las rosas

de la eterna Alejandría.

Dad limosna al que se agita

por cruel miseria opreso;

a la triste cieguecita,

dadle un beso!

Damas bellas y adorables

que vivís entre esplendores:

a las niñas miserables

dadles pan y dadles flores

Bondadosas y discretas,

dad un beso al pobre niño.

¡Dios bendiga,

Dios bendiga las violetas

que se arrancan del corpiño

para darse a la mendiga!

Si a los tristes dais consuelo,

sensitivos corazones,

¡Tendréis alas en el cielo

y en la tierra bendiciones!


A RUBENCITO

I

Puesto que crees en Dios, hijo mío, retiene

lo que hay en la profunda voluntad de infinito,

que el dolor o el amor nos explica en el grito,

que en el suspiro espera o que en el llanto viene.

No aguardes que el inmenso clarín de oro truene;

a las nupcias del cielo con mis versos te invito,

no oigas a la faunesa que te lanza su grito,

ni al fauno extraordinario que su siringa suene.

Pero marcha, hijo mío, con tu flauta y tu lira

adonde Dios te llame y tu flauta te lleve,

lo que el Amor te dé y la Vida te inspira.

Haz tus versos de noche, haz tus versos de nieve;

tú tienes el poder de la lengua y la lira

con el dáctilo dúctil y con la danza leve...

II

Vive, vibra, fuerte y suave,

todo conciencia y corazón;

te aconsejo ser un león,

pero con tus alas de ave.

De tal modo que sin reproche

y lleno de tu poesía,

tengas tu estrella blanca al día

y constelaciones de noche.

Y que por mente y corazón,

encuentres al amanecer

la estrella de Lucifer,

otra estrella del corazón.

Y que pues la suerte convida

a vivir, tengas por vivir

la voluntad de existir

con la belleza de la vida.

Y pues que tienes una estrella

que te ha encontrado la virtud

de perpetuar tu juventud,

toda grande y toda bella,

y sabes quererte y conservarte,

ten fragancia y ten conciencia,

y oye el secreto de la ciencia

que tiene la virtud del Arte...

III

Puesto que tú me dices que eres mi hijo, ¡hijo mío!,

y tienes fe en mis lirios y confianza en mis rosas,

voy a confiarte ideas, voy a decirte cosas,

y amarás grandemente a tu Rubén Darío.

Tú comprendes mis versos e interpretas mis prosas,

y las aguas que corren en mi profundo río,

y, así, cuando te hable de las Musas hermosas

séme profundamente y eternamente mío.

Algo de la ilusión, algo del pensamiento,

algo del corazón, algo del sentimiento,

de las cosas que son, de las cosas que siento,

lo que he visto en la tierra, lo que oí en el mar,

lo que puedo ofrecer, lo que brinde mi aliento

y lo que en mi palabra te pueda yo ofrendar.


Y salpicando con las espumas del mar


SONETO

Pasa que la idea azul do van las bandolinas

sé que pensar y hacer y bregar y soñar,

y salpicando con las espumas del mar

de tempestades infernales y divinas.

De mi triste corona, ¿cuántas son las espinas?

Pues una a una apenas me las puedo arrancar.

Recuerdas mis confianzas, pues las ruges, ¡oh mar!

¡Y recuerdas mis penas, ruiseñor, pues las trinas!

Voz de fuerza o dulzura en la gloria del día,

bajo los vastos cielos, sobre los oceanos,

inclinemos la frente ante la Poesía.

Dejemos de palabras y gestos vanos,

y puesto que el instante es bueno todavía,

levantemos los ojos y juntemos las manos.


AMA TU RITMO...

Ama tu ritmo y ritma tus acciones

bajo su ley, así como tus versos;

eres un universo de universos

y tu alma una fuente de canciones.

La celeste unidad que presupones

hará brotar en ti mundos diversos

y al resonar tus números dispersos

pitagoriza en tus constelaciones.

Escucha la retórica divina

del pájaro del aire y la nocturna

irradiación geométrica adivina;

mata la indiferencia taciturna

y engarza perla y perla cristalina

en donde la verdad vuelca su urna.


Y tienen brazos y tienen vientre y boca.


LOS OLIVOS

A J. S.

I

Los olivos que tu Pilar pintó, son ciertos.

Son paganos, cristianos y modernos olivos,

que guardan los secretos deseos de los muertos

con gestos, voluntades y ademanes de vivos.

Se han juntado a la tierra, porque es carne de tierra

su carne; y tienen brazos y tienen vientre y boca

que lucha por decir el enigma que encierra

su ademán vegetal o su querer de roca.

En los Getsemaníes que en la isla de oro

fingen en torturada pasividad eterna

se ve una muchedumbre que haya escuchado un coro

o que acaba de hallar l'agua de una cisterna.

Ni Gustavo Doré miró estas maravillas,

ni se puede pintar como Aurora Dupin

con incomodidad, con prosa y con rencillas

lo que bien comprendía el divino Chopin...

Los olivos que están aquí son los olivos

que desde las prístinas estaciones están

y que vieron danzar los Faunos y los chivos

que seguían el movimiento que dió Pan.

Los olivos que están aquí, los ejercicios

vieron de los que daban la muerte con las piedras,

y miraron pasar los cortejos fenicios

como nupcias romanas coronadas de hiedras.

Mas sobre toda aquesa usual arqueología

vosotros, cuyo tronco y cuyas ramas son

hechos de la sonora y divina armonía

que puso en vuestro torno Publio Ovidio Nassón.

No hay religión o las hay todas por vosotros.

Las Américas rojas y las Asias distantes

llevan sus dioses en los tropeles de potros

o las rituales caminatas de elefantes.

Que buscando lo angosto de la eterna Esperanza,

nos ofrece el naciente de una inmediata aurora,

con lo que todo quiere y lo que nada alcanza,

que es la fe y la esperanza y lo que nada implora.


ALMA MÍA

Alma mía, perdura en tu idea divina.

Todo está bajo el signo de un destino supremo;

sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo

por el camino que hacia la Esfinge te encamina.

Corta la flor al paso, deja la dura espina;

en el río de oro lleva a compás el remo;

saluda el rudo arado del rudo Triptolemo,

y sigue como un dios que sus sueños destina...

Y sigue como un dios que la dicha estimula,

y mientras la retórica del pájaro te adula,

y los astros del cielo te acompañan, y los

ramos de la Esperanza surgen primaverales,

atraviesa impertérrita por el bosque de males

sin temer las serpientes; y sigue, como un dios...


La niña de los ojos azules ha partido

al alba del amor:


SPES

En memoria de Mlle. Anne-Marie Heber García.

La niña de los ojos azules ha partido

al alba del amor:

como la rosa de Malherbe, ella ha vivido

la vida de una flor.

Dejó el fuego fugaz la dulce adolescencia

al influjo mortal,

¡y se fué hacia el azul, como se va la esencia

del pomo de cristal!

Tal las almas se van sin oir nuestro grito

ni escuchar nuestro adiós,

y se echan a volar buscando el infinito,

esas aves de Dios.

Mas la esperanza muestra el sol de un nuevo día

de divina verdad;

¡y así al morir aquí, la tierna Ana María,

nace en la eternidad!


y en la blanca beldad de tu egregia escultura


A UNA NICARAGÜENSE

Brilla en tu alma una estrella nórdicamente pura,

y en la blanca beldad de tu egregia escultura

una maravillosa virtud de amor se fragua

que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua.

Que bendecida sea la parisiense hermosa

que hechizará allí lejos, como una rubia hada,

al pica-flor de fuego y a la garza de rosa

con el místico azul de su tierna mirada.

Entre vivas fragancias tendrás a Pan sumiso;

por ti será más bello el lago de cristal,

la aurora de mi tierra, ave del paraíso,

y el poniente del trópico un gran pavo real.


Divina Psiquis, dulce mariposa invisible,

que desde los abismos has venido a ser todo

lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible

forma la chispa sacra de la estatua de lodo.

Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra

y prisionera vives en mí de extraño dueño:

te reducen a esclava mis sentidos en guerra

y apenas vagas libre por el jardín del sueño.

Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias,

te sacudes a veces entre imposibles muros,

y más allá de todas las vulgares conciencias

exploras los recodos más terribles y obscuros.

Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres

bajo la viña en donde nace el vino del Diablo.

Te posas en los senos, te posas en los vientres

que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.

A Juan virgen y a Pablo militar y violento,

a Juan que nunca supo del supremo contacto,

a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento,

y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.

Entre la catedral y las ruinas paganas

vuelas, ¡oh, Psiquis, oh, alma mía!

—Como decía

aquel celeste Edgardo,

que entró en el paraíso entre un son de campanas

y un perfume de nardo,—

entre la catedral

y las paganas ruinas

repartes tus dos alas de cristal,

tus dos alas divinas.

Y de la flor

que el ruiseñor

canta en su griego antiguo, de la rosa,

vuelas, ¡oh Mariposa!

a posarte en un clavo de Nuestro Señor.


cuando España tenía

todas las torres.


FRAGMENTO

No ha habido más bella torre

que la que era de oro, que la pura de plata,

que la que era de bronce,

cuando España tenía

todas las torres.

¡Levantaos, antiguas armaduras!

¡Moveos, bronces!

¡Sed algo, rocinantes!

¡Morded, gozques!

Sobre la parrilla

del gran Escorial asad al toro

del Zodíaco, y dad al mundo

un bello simulacro.

Sed crueles, osados y grandes,

sed los de Cortés y de Pizarro

y aprovechad las ubres de las vacas

que dejaistes más allá del Oceano,

y que os pueden dar leche

por la sangre de antaño!


Ay, triste del que un día en su esfinge interior

pone los ojos e interroga. Está perdido.

Ay del que pide eurekas al placer o al dolor.

Dos dioses hay, y son: Ignorancia y Olvido.

Lo que el árbol desea decir y dice al viento,

y lo que el animal manifiesta en su instinto,

cristalizamos en palabra y pensamiento.

Nada más que maneras expresan lo distinto.


Es Venus, es Venus,


Es Venus, es Venus, es ella!

Es un fanal y es una estrella

que nos indica el más allá,

y que el amor sublime sella

y es una linterna tan bella

que en la noche deja su huella

y no se sabe adonde va.


ÍNDICE

PÁGS.
[«Pax»]1
[Pájaros de las islas]7
[A una colombiana]9
[La Vida y la Muerte]11
[Porteña]13
[Triste, muy tristemente...]15
19
[Album]21
[María]25
[A la República Dominicana]31
[La gran Cosmópolis]35
[A una mujer]43
[A Lucía]47
[Bella cubana]51
[Para Mariano de Cávia]53
[Despedida]57
[A Francisca]61
[A un poeta]71
[Babyhood]73
[Caminos]77
[El Padre nuestro de pan]81
[Mater Pulchra]87
[Vargas Vila en su librería]89
[Eva]93
[Cantares andaluces]95
[La espiga]101
[Sueños]105
[Nemrod está contento]109
[Peregrinaciones]115
[Al recibir una carta de Buenos Aires]121
[Amor]123
[Epitalamio]127
[Soneto]129
[La Anciana]131
[Dama]135
[La fuente]139
[La caridad]143
[A Rubencito]147
[Soneto]155
[Ama tu ritmo...]157
[Los olivos]161
[Alma mía]165
[Spes]169
[A una nicaragüense]173
175
[Fragmento]181
183
187

ACABÓSE DE IMPRIMIR
ESTE LIBRO EN MADRID,
EN LA TIPOGRAFÍA YAGÜES,
EL DÍA XV DE ABRIL
DE MCMXIX