ESCENA III

BRUNO Y DON PEDRO

BRUNO. El Sr. D. Eduardo desea con mucho ahinco hablar con usted.

DON PEDRO (aparte). ¡Jesús! Tan pronto….

BRUNO. Dice que es materia muy grave….

DON PEDRO (aparte). ¡Qué compromiso!

BRUNO. Y que despachará en un santiamén.

DON PEDRO (aparte). ¿Pero cómo puedo yo negarle un favor tan barato?

BRUNO. Yo le he asegurado que usted tendría mucho gusto en recibirle.

DON PEDRO. Has hecho muy mal.

BRUNO. ¡Como usted le estima tanto!

DON PEDRO. ¿Quién te ha dicho eso?

BRUNO. Usted mismo no hace un credo; por más señas que….

DON PEDRO. Qué señas ni qué berenjenas … siempre has de meterte en camisa de once varas.

BRUNO. Ya las quisiera yo de tres y media.

DON PEDRO (aparte). ¿Pero yo, qué arriesgo en darle gusto?

BRUNO. ¿Conque, por fin, qué le digo?

DON PEDRO. Dile que … que no le quiero recibir … anda.

BRUNO. Bueno … le diré que había usted salido por la puerta falsa, y que….

DON PEDRO. No, no; que estoy en casa, y que no le quiero recibir.

BRUNO. Ya estoy, que siente usted mucho no poderle recibir, porque….

DON PEDRO. ¡Habrá mentecato igual con sus malditos cumplidos!… No que no puedo, sino que no quiero recibirle, que no quiero; sin preámbulos ni sentimientos, ni … ¿lo entiendes ahora?

BRUNO. Pero eso no se le dice a nadie en sus bigotes.

DON PEDRO. Pues tú se lo vas a decir en los suyos … ¡y cuidado que no se lo digas!… que no quiero recibirle, ni más ni menos…. (Aparte) No dudará ahora de mi amistad. (Vase)