ESCENA IX

DON PEDRO Y DON EDUARDO

DON EDUARDO. ¡No sé lo que pasa por mí!

DON PEDRO. A la verdad que yo no me esperaba tampoco … la niña, como le dije a usted, es muy dócil, eso es otra cosa, y muy bien criada, pero….

DON EDUARDO. Pero señor, por la Virgen Santísima, si ella apenas hace un cuarto de hora….

DON PEDRO. Se lo parecería a usted quizá, Sr. D. Eduardo, porque como ella es tan afable … quién sabe también si usted interpretaría….

DON EDUARDO. Eso es lo mismo que decirme que soy un fatuo, presuntuoso, que….

DON PEDRO. No señor, cómo había yo de decirle a usted eso en sus barbas, sino que a veces los amantes … vea usted, ni mi sobrino Tiburcio, ni el marqués del Relámpago eran fatuos ni presuntuosos, y también se imaginaron que Matilde….

DON EDUARDO. Ya, pero ellos no oirían, como yo oí de sus propios labios … vaya … lo mismo me he quedado que si me hubiera caído un rayo.

DON PEDRO. Así se quedó cabalmente el marqués del Relámpago cuando….

DON EDUARDO. Y le juro a usted que si no la quisiera tan sinceramente….

DON PEDRO. Además, no está todo perdido … ella no ha dicho todavía que no, Sr. D. Eduardo.

DON EDUARDO. Pero tampoco ha dicho que sí, Sr. D. Pedro.

DON PEDRO. Es verdad, no lo ha dicho; mas quizá lo diga … tenga usted paciencia … tres o cuatro días se pasan en un abrir y cerrar de ojos … y … conque, Sr. D. Eduardo, a la disposición de usted … bueno será que yo vaya a ver lo que hace la chica; y no dude usted que si puedo influir….

DON EDUARDO. Quede usted con Dios, Sr. D. Pedro, y mil gracias de todos modos.

DON PEDRO. No hay de qué, amigo mío, no hay de qué…. (Vase)

DON EDUARDO. Ya sé yo que no hay mucho de qué…. ¡Caramba y qué chasco! Lo peor es que conozco que estoy enamorado de veras. ¡Ah, Matilde!… y quién pudiera presumir … en fin ¡paciencia!… y esperaré a estar más de sangre fría para determinar lo que me queda que hacer…. ¡Ah, Matilde, Matilde!