ESCENA VIII

DOÑA MATILDE Y DICHOS

DON PEDRO. Ven, hija mía, y nos dirás si….

DOÑA MATILDE. ¡Ah! Padre mío, y qué criminal debo de aparecer a los ojos de usted; ya sé que debía consultarle antes de comprometerme; ya sé que debía después….

DON PEDRO. Cierto, muy cierto, mas ahora….

DOÑA MATILDE. Haber seguido humilde los consejos de su experiencia, de su cariño; ¡pero ay! que no pude, porque arrastrada por una pasión irresistible….

DON PEDRO. Si no es eso….

DOÑA MATILDE. Que como una erupción volcánica….

DON EDUARDO. Pero Matilde, si su papá de usted….

DOÑA MATILDE. Calle usted; no me distraiga … se apoderó de mi pobre corazón, que estaba indefenso … que no había hasta entonces amado….

DON PEDRO. Si me dejarás meter baza….

DOÑA MATILDE. Con todo, padre mío, no crea usted que trato de rebelarme contra su autoridad, y si el hombre de mi elección no mereciese, como me temo, el sufragio de usted….

DON EDUARDO. Dígole a usted que….

DOÑA MATILDE. Entonces … no seré nunca de otro … eso no … pero gemiré en silencio sin ser suya, o iré a sepultarme en las lobregueces del claustro.

DON PEDRO. ¡Tú quedarte soltera! ¡Jesús qué desatino! Primero te casaría con un bajá de tres colas, cuanto más que el Sr. D. Eduardo es muy buen partido por todos títulos….

DOÑA MATILDE. ¿Qué dice usted?

DON PEDRO. De familia muy noble….

DOÑA MATILDE. Eso para mí es tan indiferente como el que fuera inclusero.

DON EDUARDO (aparte). Para mí no.

DON PEDRO. Y que será muy rico cuando herede a su tío….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Será rico! ¡Qué lástima!

DON PEDRO. De quien supongo que heredará también el título que aquél tiene de alguacil mayor de….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Alguacil mayor! ¡elegante título por vida mía!

DON EDUARDO. ¡Sí señor, si es de mayorazgo!

DOÑA MATILDE (aparte). ¡También mayorazgo!

DON PEDRO. Así, hija mía, puedes tranquilizarte, porque elección más juiciosa, más a gusto mío, más a gusto de todos….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Lo que engañan las apariencias!

DON PEDRO. Vamos, era imposible hacerla mejor … y ya verás lo que se alegra tu tía Sinforosa, y las primas Velasco, y tu padrino el señor Deán, y….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Y todo el género humano; y sólo porque es rico! ¡Gente sórdida!

DON EDUARDO. ¡Ah! ¡Sr. D. Pedro, tanta bondad! Cómo podré yo pagar nunca….

DON PEDRO. Haciéndola feliz, Sr. D. Eduardo.

DON EDUARDO. ¡Lo será! ¿Cómo quiere usted que no lo sea? Adorada por su marido, mimada por sus parientes, respetada por sus amigos, pudiendo disfrutar de todo, sobrándole todo….

DOÑA MATILDE (aparte). ¡Y eso se llama ser feliz!

DON EDUARDO. ¿Pero qué tiene usted, Matilde mía? ¿Por qué se ha quedado usted tan callada?

DON PEDRO. La misma alegría que la habrá sobrecogido…. ¿No es eso, hija?

DOÑA MATILDE. Pues … en efecto … y también ciertas reflexiones … ya ve usted, la cosa es muy seria … se trata de un lazo indisoluble, de la dicha o de la desgracia de toda la vida….

DON PEDRO. Como ya obtuviste mi consentimiento, que era lo que te tenía con cuidado….

DON EDUARDO. Y queriéndonos tanto como nos queremos….

DOÑA MATILDE. No digo que no … y yo agradezco a usted infinito el que me quiera … ciertamente es una preferencia que me debe lisonjear mucho, y que … sin embargo, esto de casarse no es jugar a la gallina ciega, y no es extraño que yo me arredre y titubee, y….

DON EDUARDO. Bien sabe Dios, Matilde, que no entiendo….

DON PEDRO. Vaya, vaya, esos escrúpulos se quitan con señalar un día de esta semana para que se tomen los dichos.

DOÑA MATILDE. Perdone usted, padre mío; yo no puedo en la agitación en que estoy ni decidir ni consentir en nada … quédese la cosa así … yo lo pensaré … yo me consultaré a mí misma … no digo por esto que este caballero deba perder toda esperanza … no tal … aunque por otra parte … en fin, dentro de tres o cuatro días saldremos de una vez de este estado de incertidumbre … entre tanto permítanme ustedes que me retire … y … beso a usted la mano…. (Aparte) ¡Mujer de un alguacil mayor! ¡No faltaba más!