ESCENA VI
DON PEDRO Y DICHO
DON PEDRO (aparte). Necesito no descuidarme si he de llegar a tiempo de ponerme junto a un confesonario sin que me vean….
BRUNO. ¡Ah! ¡Señor D. Pedro de mi vida!… ¡algún ángel le ha traído a usted tan a punto!
DON PEDRO. No me entretengas, Bruno, que estoy muy de prisa.
BRUNO. Dos palabras tan sólo.
DON PEDRO. Ni media.
BRUNO. Sepa usted….
DON PEDRO. No quiero saber nada, déjame.
BRUNO. Que la señorita….
DON PEDRO. Ya me lo dirás cuando vuelva … suelta.
BRUNO. Es que cuando usted vuelva ya no quedará mucho que decir, porque doña Matilde….
DON PEDRO. Suelta, suelta, o vive Dios….
BRUNO. Ya suelto, pero luego no se queje usted….
DON PEDRO. Luego me las pagará todas juntas el que haya contribuído a ofenderme.
BRUNO. ¡Oídos que tal oyen!
DON PEDRO. Y para eso hice afilar el otro día mi espadín de acero.
BRUNO. Y por eso cabalmente quiero yo hablar ahora, y contar a usted….
DON PEDRO. Calla.
BRUNO. Pero si no me deja usted hablar, ¿cómo quiere usted…?
DON PEDRO. Calla, y hasta después que ajustaremos cuentas…. (Aparte)
Pobre Bruno, no le queda mal susto en el cuerpo.