ESCENA X
DON EDUARDO Y DICHOS
DON EDUARDO. Apretemos otro poco el tornillo. (Al salir y aparte) ¡Maldito sea el primer escribano que pisó los consejos! ¡Negarme a mí la miseria de cien reales! (Sale ahora, tira el sombrero, y se pasea como muy agitado) Es una infamia.
DOÑA MATILDE. Válgame Dios, ¡qué es esto!… ¿qué te ha sucedido?
(Quitándose de la ventana)
DON EDUARDO. Déjame en paz … bribón … tunante. Estoy por volver, y por….
DOÑA MATILDE. Pero, Eduardo … tranquilízate por la Virgen.
DON EDUARDO. Te digo que me dejes.
DOÑA MATILDE. Mira que te va a dar algo.
DON EDUARDO. No será indigestión a buen seguro; pero, mujer, ¿qué has hecho en todo este tiempo? ¿Cómo tienes todavía así el cuarto? Vaya, que no es mala porquería.
DOÑA MATILDE. Yo … si … ay, Eduardo, ¿cómo te puedes enfadar tanto conmigo? (Llora)
DON EDUARDO. No, Matilde mía, yo no me enfado contigo … ¿cómo había yo de enfadarme contigo? Vamos, no llores … ¿quién no tiene un momento de mal humor? sobre todo cuando vuelve uno a su casa sin una blanca y….
BRUNO. Y por eso se dijo que casa donde no hay harina…. (Quitándose de la ventana)
DON EDUARDO. Calle … ¿aquí estaba Bruno?