III

30 Como esperábamos, los facciosos nos atacaron al siguiente día.

La acción fué muy sangrienta, y duró desde las tres de la
tarde hasta el anochecer.
(p18)
A cosa de las cinco, mi batallón fué rudamente acometido
por una fuerza de alaveses[[18-1]] que mandaba Ramón....

¡Ramón llevaba ya las insignias de Comandante y la boina
blanca de carlista[[18-2]]!...

05 Yo mandé hacer fuego contra Ramón, y Ramón contra mí:
es decir, que su gente y mi batallón lucharon cuerpo a
cuerpo.

Nosotros quedamos vencedores, y Ramón tuvo que huir con
los muy mermados restos de sus alaveses; pero no sin que antes
10 hubiera dado muerte por sí mismo, de un pistoletazo,[[18-3]] al que la
víspera era su Teniente Coronel; el cual en vano procuró
defenderse de aquella furia....

A las seis la acción se nos volvió desfavorable, y parte de mi
pobre compañía y yo fuimos cortados y obligados a rendirnos....

15 Condujéronme, pues, prisionero a la pequeña villa de...,
ocupada por los carlistas desde los comienzos de aquella campaña,
y donde era de suponer[[18-4]] que me fusilarían
inmediatamente....

La guerra era entonces sin cuartel.